The Devious Syndrome

Timecode album 2018

2018. Australis records

¿Un disco sobre la esquizofrenia debe ser esquizofrénico? Existe la tentación de creer que sí. Pese al comienzo instrumental tan hermoso e introspectivo como el arranque de 'Lack of Comprehension' (Death) de 'Prodrome', la espectacularidad del Gojira más contundente y agresivo proponen al desquicio como protagonista, lo que se confirma con la beligerancia de los blast beats y las voces de fondo jacktorrencianas de ‘Disquieting Symptoms'.

¿Es la esquizofrenia una enfermedad monolítica, uniforme? La literatura informa ampliamente que no y Celso Garcés, guitarrista del quinteto y fuerza creativa del álbum, parece saberlo. Solo esa conciencia explica la mezcla de marcialidad impoluta, capas deudoras de Textures y onda en línea con Slipknot de ‘Internment’ o el diálogo entre el Gorefest de 'To Hell and Back' y un tramo intermedio con el aura adictivo y desesperante de 'The Murder', de Bernard Herrmann, en ‘The Acute Phase’.

¿Es la esquizofrenia una condición misteriosa? Probablemente. Sus causas aún son desconocidas, tanto como el origen de la arquitectura virtuosa de ‘Self- Harm Relapse’, que articula magistralmente gancho con atmósfera meshuggiana y la velocidad perturbada del Ihsahn y los Enslaved más actuales. Además, sus síntomas son extremos y diversos, como ‘Schizophrenic Defect’, tributaria de Benediction en su sección punk y sabbathiana en la base que soporta un solo heroico y escalofriante.

¿Es seductora la esquizofrenia? Sí, como casi todo lo desconocido, paradojal o desconcertante. Por eso alucina la belleza deslumbrante de 'Inward', más asociada a la elegancia y majestuosidad de 'Roman Nights' (Tom Harrell) que a la perturbación y el descontrol. Por eso también anestesia ‘The Seething Pasivity’, cuya vibra All Tomorrows es tan intrigante e increíblemente adictiva como las melodías de 'Don't Talk (Put your Head on my Shoulders)', de The Beach Boys.

¿Es cíclica la esquizofrenia? Por supuesto. Nunca se acaba e, independiente de la intensidad, sus manifestaciones casi siempre se repiten. ‘Padded Room Disturbance’ y su batería hermana del Carcass era "Necroticism" hace puente con los trazos más demenciales de la obertura del opus. ‘Bedlam’, en tanto, podría seducir por su riff similar al de 'The First Deadly Sin' (Arch Enemy), pero en realidad enamora por la inquietud opresiva y angustiante de su clausura instrumental.

Desde la portada de "Lapses" - larga duración anterior del grupo - y su guiño a la primera lámina del test de Rorschach se podía adivinar cierto interés de la banda por la locura. En esta ocasión, Garcés y compañía empujaron los límites para firmar un conceptual tan audaz como atractivo que exuda dedicación y profesionalismo desde lo musical hasta lo lírico y lo visual. Una placa chilena de tal factura y con tantos detalles y secretos se transforma, sin dificultad, en una placentera obligación.

Mauricio Salazar Rodríguez

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