Tim Buckley

Tim Buckley

 

1966. Elektra 
 
Dentro de la categoría de los “ilustres desconocidos”, un nombre que resalta es Tim Buckley. Aunque a estas alturas su hijo Jeff es mucho más conocido para oídos mundanos, el buen Tim fue el dueño de una de las mejores voces que registre la historia del rock de todos los tiempos. Así de simple. Y en su corta carrera (también truncada por un final trágico) lanzó trabajos memorables, pero quizás ninguno tan magistral como su disco debut de 1966.
 
En esta placa, Buckley demostró todo su genio único. Compuso las canciones junto a su amigo Larry Beckett y en su ejecución participó Van Dyke Parks (cómplice de Brian Wilson en la misma época). A simple vista, se trata de una selección de canciones folk sencillas. Sin embargo, esta percepción cambia al momento de entrar en un mundo lleno de psicodelia, disonancias, de sonidos fabulosos y de temáticas oníricas y etéreas, y que por cierto, muestran el magnífico talento compositivo de Buckley.
 
Su voz cautiva desde el primer instante, con esa joya de canción llamada “I can’t see you”, dominada por un ritmo dinámico, con improvisación constante del guitarrista Lee Underwood. Todas las canciones de este disco transmiten una melancolía invariable, a pesar de que, por momentos, las orquestaciones y sonoridades son bastante “alegres” (esto para los parámetros de la música de Buckley) como es el caso de la excelente “Wings”.
 
Los instantes más interesantes se generan en los temas “experimentales”, que cuentan con elementos enigmáticos: tal es el caso de “Song of the Magician”, que cuenta con un ritmo cadencioso, casi un vals, y que me atrevería a catalogar como la mejor de todo el álbum. El mismo sentimiento se produce al escuchar “Song Slowly Song”, dominada por el sonido de la guitarra con el trémolo, y que da cuenta de lo importante que es la sutileza dentro de la música, ya que el trabajo de la percusión, la guitarra eléctrica y el bajo es excelente, transmitiendo emotividad y a la vez, generando una atmósfera de sueños y contemplación.
 
Trabajos como este son el ejemplo tangible de que Tim Buckley era un músico y compositor extraordinario, adelantado a su época. Se trata, además, de un excelente camino para ingresar a su mundo, donde no siempre mantuvo la misma fórmula, sino que estuvo constantemente explorando en nuevas tendencias. 
 
Emilio Garrido.-
Agradecimientos 2120.cl
 
 

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