Threshold

Threshold

2006. Nuclear Blast


¿¡Hasta cuándo!? Hasta cuándo Hammerfall van a insistir con esos mid tempos que no saben hacer de otra forma que no sea genérica, plana o cliché. Y lo más triste es que tratan de venderlos como si fuesen la fórmula última y definitiva del estilo de la banda, cuando la realidad es que armaron su prestigio en los noventa con temas vigorosos. Hammerfall era ‘The Dragon Lies Bleeding’, ‘Steel Meets Steel’, ‘Heeding The Call’, ‘Legacy Of Kings’, era fuerza, emoción, magia, METAL con orgullo, era la sensación que algo histórico estaba sucediendo, no esta caricatura mal dibujada que aparece en “Threshold”. 

Hace tiempo ya que los suecos han estado con esta obsesión de ser una especie de “Accept Wannabe” y, cuidado, que les resultó bien en algunas ocasiones, como ‘Stone Cold’, ‘Let The Hammer Fall’ y posteriormente con ‘Riders Of The Storm’, pero a estas alturas resulta una majadería predecible la creación de “medios” tiempos que lamentablemente suenan a “media” máquina. Conste que ellos lo quisieron así, puesto que Hammerfall es conocido por su contribución en los noventa al Power Metal con composiciones aceleradas, no por estas canciones tristes.

Si escribir mid tempos excitantes y frescos es un reto, entonces Hammerfall fracasa, si incluso los riff pesados se pierden entre melodías innecesarias y procesiones pauteadas de los versos hacia los coros. ‘The Fire Burns Forever’, ‘Rebel Inside’, ‘Natural High’, ‘Howlin´With The ´Pac’, ‘Titan’: cinco historias repetidas, no se puede decir mucho más, sólo que es una cantidad mayor que la de las canciones destacables. La primera, ‘Threshold’ era un auspicioso comienzo para el disco que, luego de una introducción completamente adelantable y prescindible, detona en una pista que bien pudo haber estado en “The Legacy”, la tercera parte de los Keeper de Helloween, como también ‘Genocide’.

¿Por qué será me digo yo? Donde esté metido el ingeniero Charlie Bauerfeind siempre se notará su mano infame que hace sonar muy parecido a todas las bandas con las que trabaja, desde la calabaza hasta estos escandinavos, como si el grabar discos fuera hacer productos en masa. Me parece insólito que el conjunto prefiera salir de su país para grabar, porque en Suecia están algunos de los productores y estudios más prestigiosos en la escena del metal, pero en fin, esos dos temas no son el Hammerfall clásico, tampoco el Hammerfall que se extraña, pero al menos son un Hammerfall diferente.

En cuanto a las secciones más rápidas, bueno, incluso hasta parecen haber perdido la chispa con la que ardían en los noventa, y no se puede culpar de ello a que Jesper Stromblad, guitarrista de In Flames, no esté como compositor principal de Hammerfall, porque ya en 2000 con “Renegade” se hizo evidente que su contribución –la última en definitiva–, no estaba dando resultados. Algo hay aquí podrido y maloliente que no tiene solución.

Está bien, puede que las nuevas canciones de “Threshold” sean perfectas para salir a un escenario y diseñar coreografías moviendo al unísono el mango de las guitarras de izquierda a derecha, baile que se ve más espectacular con todo el peso de los uniformes metálicos que llevan a sus shows, pero el precio es la continuación de álbumes que hacen cada vez más lejos el recuerdo de días esplendorosos. El resto es un aditivo. Gracias de todas maneras.


Jorge Ciudad

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