Thank You

Thank You
2003. Atlantic/Warner Bros.

De lo que dejó la marea grunge, los Stone Temple Pilots han de ser los menos beneficiados, aunque también resulta injusto hablar de grunge para referirse a todos esos nombres que sonaron al mismo tiempo mientras Cobain estaba vivo y confiábamos en una nueva revolución, pues la verdad es que nunca me pareció apropiado el reunirlos a todos bajo un término sin considerar sus sonidos y propuestas que sí eran disímiles, pero, querámoslo o no, a la hora de hacer la historia es como quedarán los registros.

Cuando S.T.P. apareció, el disco "Ten" de Pearl Jam se acomodaba como álbum emblema de una generación inconforme y era analizado como fenómeno social en revistas como Newsweek y Time. El grupo de Eddie Vedder era junto a Nirvana la piedra angular del nuevo rock norteamericano de aquel entonces. "Core", el debut de S.T.P., se publicó cuando el boom llevaba un par de años de proporciones desmedidas, es por eso que siempre fueron considerados como una banda que se subió al carro de moda. Las comparaciones que se hacían con Alice in Chains y principalmente con Pearl Jam eran llevadas a niveles inimaginables a través de la media.

Por todo eso es que para S.T.P. las cosas les resultaron más difíciles; primero, porque debían demostrar que no estaban sumándose a la tendencia de turno y segundo debían demostrar que si eran una banda de verdad, que eran capaces de componer buenas canciones y producir buenos discos. Si esos factores representaban obstáculos, el más grande y el más dificultoso de saber llevar aun estaba en camino: las adicciones de Scott Weiland, carismático su vocalista.

La inestabilidad emocional del cantante, sus encontrones con la policía, sus constantes estadías en prisión interrumpieron cada gira promocional de la banda, tanto así, que cansados de ver estancados su propio crecimiento, el resto del cuarteto formó ’Talk Show’, una banda que nunca llegó a tener el impacto que tuvo S.T.P.

¿Y de que se trata una buena historia si no hay ingredientes que conviertan pasajes de sus capítulos en sabores agridulces?. Esta sin duda es una de ellas, pero al final lo más importante que nos quedarán serán sus publicaciones. Así recibimos "Thank You", un compilatorio que reúne 15 de sus aciertos desde su despegue en el 93’ con "Core", con singles como ’Wicked Garden’, ’Creep’ y el fundamental ’Plush’ responsable de su súper exposición en la radio y televisión por esa época.

Si con "Core" S.T.P. se confundía entre la armada seattliana aportando al sonido grunge, con "Purple", su segundo disco, apostó más por lo melódico, en el que las cuerdas de los hermanos De Leo, pasaron de ser un soporte a la esencia de la solución sónica de la banda. Weiland evitó parecerse aun más a Vedder para refugiarse en una interpretación casi punk, después de todo era de ahí de donde venían las raíces de la banda. A diferencia de Pearl Jam, S.T.P. siempre estuvo más cerca de Black Flag que de The Who. De "Purple", su segundo disco, acá encontramos ’Vasoline’, que además fue el primer sencillo, e ’Interstate Love Song’.

El productor Brendan O’Brien es un hombre que se pasó gran parte de los 90’s trabajando en exitosas placas, ("V/s", "Vitalogy" y "No code" de Pearl Jam, "Battle of los Angeles" de Rage Against the Machine) y es justamente quien mejor entendió las intenciones del grupo, por eso su nombre está detrás de cada uno de sus publicaciones. Junto al hombre en las perillas el cuarteto logró altos puntos en una carrera desigual; ’Lady Picture Show’, ’Big Bang Baby’ y ’Trippin’ on a Hole in a Paper Heart’ entre otros, se sumaron a la lista dorada mientras que para el disco "N°4" en el 99 se supuso un pasaje de oscuridad que sólo se cerró en el 2001 cuando apareció el más luminoso "Shangri-la-Dee-Da", del que sólo figura ’Days of the Week’.

Cerrando "Thank You", aparece una versión acústica de ’Plush’, la misma que encontrabas en la radio si estabas de suerte, tal como ahora, con esta reunión precisa donde encontramos sus principales luces que invitan a re visitar sus discos, que de seguro estaban dormidos en tu colección.

Mauricio Riveros

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