Alquimia

Tefiret - Alquimia

2018. Independiente

En 2004, Christopher Booker publicó “Las 7 tramas básicas”. El libro plantea, fundamentalmente, que el desarrollo de la literatura está sujeto siempre a una cantidad de argumentos más o menos limitados. Más allá de la discusión que pueda generar una taxonomía de este tipo – tanto por un eventual reduccionismo como por el capricho subyacente – el volumen de 736 páginas, resultado de más de 30 años de investigación, sugiere algo interesante: Que todo está dicho.

Que todo esté dicho es una interpretación audaz que tiene un efecto paradigmático: No es tan significativo lo que se dice, sino cómo se dice. En otras palabras, el acento está puesto en el estilo ¿Se puede construir una obra discográfica bajo esta premisa? En un momento de su carrera que asoma transicional, los porteños Téfiret concretaron varios cambios que ubican a la estética como un ámbito necesario e importante dentro de su propuesta artística.

Junto con la reescritura de su nombre, el cuarteto encargó su identidad visual modelo 2018 a Médu1a (Kuervos del Sur), quienes no solo crearon un logo que rememora al de Linterna Verde, sino también diseñaron un empaque para el compacto con diferentes capas, plegable y elegante, similar al utilizado por La Renga en "Detonador de sueños". Además, apostaron por mejorar su sonido, para lo cual ficharon a Cristian Mardones (Crisálida, Huinca), quien produjo, grabó y editó la placa. También hubo modificaciones de forma en lo compositivo. La mayoría de las canciones tienen muchas rimas y versos de extensiones sonoras parecidas - algo que no resultaba tan evidente en el resto de su catálogo -, lo que se manifiesta con nitidez en la countryrockera, maciza y estridente 'Altavoz' y en la ritual, acompasada e hímnica 'Tribu (in che kay che)', cuyo bajo en la obertura y en la sección intermedia recuerda al de Christopher Wolstenholme (Muse).

Se pueden apreciar aspectos de fisonomía, asimismo, en la distribución de los temas. 'Aura' se emparenta con sus predecesoras, sin embargo, el aporte del inconfundible Alain Johannes, las guitarras que recrean la energía de 'Spoonfed' (Echobrain) y los arreglos impecables de teclados le dan una musicalidad más amplia que avisa una redirección, la que se confirma en 'Raudo', arriesgada e inédita en su coqueteo con el big beat, opethiana en su tramo intermedio y psicodélica gracias al ataque del Moog. Y si el último corte de la primera mitad insinuaba otras rutas, la segunda parte explota en huellas certeras yuxtaponiendo anatomía y sustancia a través de una definición ideológica: El grupo migra desde la consciencia social metafórica que habitaba pasajes vastos de "Dual" hacia una posición política explícita y comprometida que aborda la dictadura militar de Pinochet y sus crímenes en la justiciera, reflexiva y distinguida 'Chacal' y en la sombría, reivindicativa y virtuosa 'Ares'.

Conscientes que la morfología es relevante, pero no el único eje, los de Valparaíso sellan la comunión entre qué y cómo en 'Alquimia', bocado de divinidad donde el combo expande su universo expresivo incorporando un cuarteto de cuerdas y tabla hindú, y en 'Esferas' - quizás la única pieza en la que construyen las líricas con la imaginación literaria de sus álbumes anteriores -, portento épico y cinematográfico que triunfa tanto por su emotividad como por su insolencia prog-rockera.

Aunque talento, inteligencia y determinación han sido los capitales del conjunto desde su nacimiento, la oscuridad y urgencia de "Regeneración" se montaban sobre los rasgos más voluntariosos del hazlo tú mismo, mientras que el sorprendente y creativo "Dual" seguía fiel a la triada guitarra, bajo, batería. “Alquimia”, en tanto, encarna un ingreso categórico al profesionalismo y una diversificación mayúscula de la oferta artística que podría llevar al colectivo a protagonizar el panorama rockero nacional.

Mauricio Salazar Rodríguez

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