A Girl Called Cerveza

A Girl Called Cerveza

2012. Nuclear Blast

 

Uno de los efectos colaterales más interesantes que se desprenden de conceptualizaciones elitistas, comerciales y hasta odiosas (como por ejemplo el “Big 4”) es que muchos metalheads con espíritu crítico discuten la validez de las etiquetas, rechazan la presencia de ciertos conjuntos en estos “círculos” e incluso proponen otros nombres que -a su juicio- deberían encabezar determinadas escenas.

 

En esa línea de análisis, el caso de Tankard es paradigmático, pues -pese a su envergadura- siempre han quedado al margen de la posición de elite gozada por sus compatriotas de Kreator, Sodom y Destruction, los monstruos y líderes absolutos del Thrash alemán.

 

Afortunadamente, las mencionadas distinciones son accesorias y no impiden apreciar y reconocer la trayectoria y calidad de un sinnúmero de bandas las que -sin tanta pirotecnia- han lanzado grandiosos trabajos y disfrutan de bases de fans numerosas y fieles. Esto es lo que justamente ocurre con Andreas Geremia y su pandilla, quienes celebran 30 años de carrera con una nueva placa lanzada bajo el alero de la gigante Nuclear Blast, producción que comienza con la marcial ‘Rapid Fire (A Tyrant’ s Elegy)’, cuya solemne y armonizada intro, su avance trepidante y un estribillo colosalmente atractivo nos avisa que el cuarteto goza de una vibra demoledora capaz de hacernos desear una temporada en el mosh pit; misma sensación nos deja el tema que da título al disco, la que arranca con un riff deudor de Accept, para luego transitar en un terreno con señales de crossover que termina por asignarle el tono festivo a una canción que nació para producir éxtasis metalero.

 

El tercer extracto (‘Witch - Hunt 2.0’) toma la forma de un discurso que desafía a “Cyberabusadores” y “Trolles” incorregibles a que resuelvan sus problemas cara a cara y no en el anonimato de la “red de redes”, eligiendo para esta interpelación una base musical dura, intensa y virulenta que sirve no sólo para desplegar consignas anti “cobardesnautas”, sino también para subrayar que el concepto artístico de estos europeos no puede reducirse a la imagen de 4 individuos borrachos y licenciosos. El afán contestatario vuelve a estar presente en ‘Masters Of Farces’, manifiesto “speedico” cuyo vértigo golpea en la entrepierna de la clase política poniendo en entredicho ciertos circos eleccionarios y algunos eventuales fraudes que han copado la agenda planetaria en los últimos años, como por ejemplo el “Calentamiento Global”. ‘The Metal Ladyboy’, en tanto, tiene a Doro Pesch como invitada, quien pone su voz para dar forma a un ejercicio tan bizarro como jocoso, el cual reconoce a las mujeres más bellas de Thailandia en ¡hombres travestidos! …salpicando elementos barrocos y guiños a King Diamond con su propuesta sonora.

 

El histórico Fran Thorwarth es el encargado de dar el vamos a la segunda mitad del álbum al dibujar con su bajo las líneas que inauguran ‘No One Day Dead (But One Day Mad)’, el que, a pesar de ser una buena composición, no alcanza el nivel de sus antecesoras. ‘Son Of A Fridge’, por su parte, pone cierta pausa y toques de variedad no sólo por su introducción con perfil de balada que luego se transforma en una vertiente de momentos mosheros, sino también por su coro de inspiración “Maideniana” y su quiebre final, engalanado por una sección de guitarras líderes breve, pero deliciosa. Asimismo, ‘Fandon At Random’ sorprende por su pasión desatada tanto como por su pulso inverosímil, el que da paso a ‘Metal Magnolia’ y su ritmo de vals metalizado primero y “tuca-tuca” despiadado después. El final del opus llega con ‘Running on Fumes’, pieza que avasalla con un músculo y energía que escasos colectivos son capaces de derrochar tras una biografía tan abultada como la de estos teutones, alzándose además como una buena síntesis de lo que ocurre en sus 9 predecesoras.

 

Si bien sus dos anteriores CD son excelentes obras, “A Girl Called Cerveza” está varios pasos por delante. “Thirst” muestra enfado y tenor reivindicativo, pero menos elegancia; mientras que “Vol(L)ume 14” era rabioso y enfático, pero no tan inspirado. Es así como la publicación 2012 de los de Frankfurt aporta mayor poder corrosivo y un fuego interno más ardiente e incandescente gracias a un compacto que suena nítido, cristalino, pero también muy crudo y que tiene más melodía que cualquier otro Larga Duración de su amplia discografía, gracias a las marcadas influencias del Heavy Metal y, en menor medida, del Punk y el Rock & Roll.

 

Luego de 3 décadas, “Gerre” y compañía siguen sonando furiosos, frenéticos, intensos, poderosos, desenfadados, altamente inflamables y, desde luego, creativos, lo que les permite poner en la calle un esfuerzo a la altura de la conmemoración, resultando tan sabroso y placentero como la mejor de las cebadas. ¡Salud!

 

Mauricio Salazar Rodríguez

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