Detrás del sol

Suricato

2017. La Distritofónica 

Suricato es una agrupación bogotana conformada en esta década, con “Detrás del sol” nos ofrece su tercer trabajo discográfico. La amplitud de estilos abordados cae en un embudo del cual se desprende esta refrescante selección de ocho temas que conforman el álbum. Autodefinidos como pop de vanguardia o nueva canción, lo cierto es que Suricato presenta un estilo bastante festivo e introspectivo por momentos. 

La dulzura vocal de María Mónica Gutiérrez es uno de los aspectos más llamativos. Juguetona y delirante, calma y aflautada, otorga una serie de matices en cada estrofa imprimiendo una fuerza particular. La base instrumental que la acompaña se mece entre las estructuras del jazz, fusión latina y cierta distorsión rockera. La dinámica conseguida hace que los 26 minutos de duración del disco sean una agradable escucha a pesar del abrupto cierre. 

Se inicia con la canción ‘Ilusión prisionera’, sosegada pieza que expone las virtudes melódicas del grupo. Por su parte los cortes ‘Vestido azul’, ‘Detrás del sol’ y ‘Lamparita’ cuentan con un ritmo marcado, con Suricato efectuando interesantes fusiones en medio. ‘Mi recuerdo tuyo’ y ‘Arrullito’ son canciones delicadas, románticas y dignas de contemplar las estrellas con ellas. 

‘Río de coral’ es uno de los títulos más emotivos de esta obra. Una línea de bajo y redoblante transportan la fina garganta Gutiérrez. Las sucias guitarras complementan una composición muy interesante. 

Lamentablemente la buena factura del disco concluye con la visceral ‘Lengua de gas’, un corte de tinte punk-industrial que no calza con el resto del material y que carece calidad, incluso en el ámbito de los sonidos de garage. ¿Un bonus track o una mofa? 

Suricato posee una fusión bien lograda, una vocalista extraordinaria y mucho por explorar. “Detrás del sol” es una placa recomendada para los amantes del pop artesanal, ese en el que las canciones tienen peso compositivo.

Ricardo Suescún   

Contenido Relacionado