Young & Dangerous

The Struts - Young and Dangerous

2018. Interscope

Esperanza. Parece ser el denominador común en todas las bandas jóvenes que despuntan en la escena con algún grado de novedad, renovación e inspiración. Y ese parece ser el caso de los ingleses de The Struts. Sin el hype de Greta Van Fleet, la banda de Derbyshire igual se las ha arreglado para llamar positivamente la atención, quizás por su actitud camaleónica de abarcar diferentes ritmos, o tal vez por el desenfado y ambigüedad de su vocalista Luke Spiller, lo que le ha valido ciertas comparaciones vocales y físicas con el gran e inigualable Freddie Mercury. El hecho de que la banda se haya relocalizado en en una gran metrópolis como Los Ángeles también les ha ayudado para estar en el ojo del huracán, obteniendo como regalía el ser acto de apertura en conciertos de Guns N’ Roses, The Rolling Stones , The Who y Foo Fighters, nada mal para un cuarteto que recién acaba de editar su segundo disco, y cuando el nombre de tu grupo es “Los Puntales” (The Struts), todo calza dentro de su plan por conquistar el nuevo mundo del rock. Lo logarán? Sólo el tiempo lo dirá, pero su segundo disco ratifica las buenas maneras y opiniones de su debut “Everybody Wants” (2014).

Con la producción a cargo de la dupla de Butch Walker y Sam Hollander, dos tipos experimentados en los controles y con un amplio y ecléctico currículum de bandas muy disímiles tras sus espaldas, algo que también se refleja en la nueva placa de The Struts, siempre cambiante que puede ir del glam, al pop, al punk y al alternativo, pasando por varias vertientes del rock en el mismo disco, en un acto de evidente fetichismo retro, todo eso y mucho más está presente en ‘Young & Dangerous’. El inicio con ‘Body Talks’ en cachondeo puro con la guitarra llena de fuzz de Adam Slack, donde la base del bajista Jed Elliot y el baterista Gethin Davies también contribuyen para lograr un contagioso groove. Las influencias de la banda van de a poco evidenciándose a través de las canciones como ocurre con ‘Primadonna Like Me’ con claro sabor Stones/Aerosmith, con mucho de Jagger en la voz de Spiller. Hay otras como ‘In Love with a Camera’ y ‘Who Am I?’ donde afloran algunas influencias modernas como The Darkness y Maroon 5, con ritmos prendidos y bailables y además con algún toque funky en las bases. Pero por otro lado canciones como ‘People’ y ‘Fire (Part 1)’ tienen una influencia indeleble de Queen, incluso con la voz de Spiller haciendo algunos escarceos en plan Mercury, pero salvando los kilómetros de distancia que hay entre medio, claro está. ‘Somebody New’ es una balada en plan folk algo insustancial, para retomar el legado de Mercury y compañía en ‘Tatler Magazine’ con esas armonías empastadas que sólo los 4 fantásticos podían conseguir. Lo cierto es que esta canción está llena de guiños a la Reina, sólo basta poner atención a los fills de la guitarra de Slack sonando idéntica a la del maestro Brian May. Y para darle más actualidad a la placa, la cantante norteamericana Kesha participa en una versión de dúo de ‘Body Talks’, claramente una movida como gancho comercial para entrar con mayor facilidad den el mercado norteamericano.

No hay duda que esta banda espera ser un “Puntal” de la nueva generación. Tienen la juventud de su lado y declaran ser peligrosos; y además por hambre, ganas y actitud no se quedan. Habrá que estar atentos entonces para ver si llegan arriba y o si sólo se quedan en un intento fallido más de la ansiada renovación del rock.

Cristián Pavez

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