Everybody Wants

Everybody Wants

2016. Interscope

"Everybody Wants" no es un disco nuevo. El debut de The Struts es una placa con ya dos años de antigüedad en el Reino Unido, pero que ha vuelto a hacer noticia gracias a su reciente edición en el mercado estadounidense a través de Interscope y Polydor, recibido como secuela directa del EP "Have You Heard" (2015). Conocidos alguna vez a nivel local por aparecer en un comercial de Primark, los de Derbyshire traspasaron las fronteras de Britania, y ahora reubicados en Los Angeles, California, están dispuestos a ser los líderes del nuevo rock de estadio británico, siguiendo los pasos de fenómenos anteriores como Oasis (hace veinte años) y The Libertines (hace una década).

Es cierto, Britania tiene la tendencia de tomar pequeños actos e impulsarlos a fuerza de hype a alturas insospechadas, para posteriormente almacenarlos para recuentos de one hit wonders en el canal BBC4. Sí, delirios pasajeros como Elastica hay muchos. Pero también el hype tuvo razón en actos como Suede (por supuesto, después que se fue Justine Frischmann) y The Libertines, bandas que hasta el día de hoy son capaces de generar emociones descarriadas, un fenómeno poco recurrente en un país que tiende a la contrición. En lo que al público norteamericano compete, en este rescate del debut de The Struts, se incluyen siete tracks de la edición original inglesa, y seis temas extra. Una práctica muy vintage, pero por lo demás, efectiva. Y si la historia del rock es cíclica, en estos nuevos años noventa, Luke Spiller y batallón traen el toque de glam que faltaba, ese que hace veinte años propulsaba a Supergrass y los anteriormente mencionados Suede. Una angustia adolescente bañada en brillantina que llega a nuestros tiempos modernos propinando manotazos de indie pop con préstamos a Slade (‘The Ol’ Switcheroo’), The Sweet (en la pegajosa ‘Young Stars’ y ‘Dirty Sexy Money’), T-Rex (‘These Times Are Changing’), e incluso al Queen más extravagante (‘Roll Up’).

Homero Simpson lo dijo, “el rock alcanzó la perfección en 1974” (probablemente se refería a “Sheer Heart Attack”, de Queen) pero The Struts, por lo demás, están lejos de ambicionar perfección. Su vocación está en estudiar los textos antiguos, y ocupando frases y manierismos esculpidos hace decenios, hablarle a la generación de los clicks y los likes instantáneos. Así, la frescura en su música está sostenida precisamente en rechazar la trampa egótica de querer construir un nuevo lenguaje. El único pero: el glam siempre ha sido propenso a caer en lo cursi (sobre todo en las baladas, enfrentémoslo), y si uno se descuida, es fácil que emerjan aberraciones como ‘Only Just A Call Away’. A modo de reflexión, es imposible no recordar a los grandes de Slade llorar por el encanto de lo pasajero: “en muchos años más seguirán habiendo nuevas sensaciones y nuevas tentaciones. ¿Cómo se siente? ” Bueno, todos lo quieren.

Nuno Veloso

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