Eternal

Eternal

2015. Edel

Un disco directo, que reencanta y se congracia con el pasado. Así de entusiasta resulta la quinceava producción de la banda finlandesa que, gracias al coraje de Timo Kotipelto y Jens Johansson, aún sigue dando profundos respiros en una historia que se escribió hace más de 30 años con protagonistas que hace rato no integran el reparto. Es cierto, el otrora líder Timo Tolkki ya no está presente, pero en su reemplazo llegó sangre fresca que -no exenta de dificultades- ha podido encontrar ese hilo que hace pensar que Stratovarius al fin tiene un presente y futuro como se merece.

Los más de 60 minutos comienzan con un sorprendente ‘My Eternal Dream’, que no tiene nada de original, pero sí trae al recuerdo la era dorada de los 90, con esa rapidez que se extrañaba y un arreglo de teclado magistral de la mano de Johansson. Ojo, el tema ni siquiera fue compuesto por los pilares del grupo, sino por el cada vez más sorprendente Matias Kupiainen, joven guitarrista que hace rato ha tomado al menos una rienda en la conducción de la banda, incluso haciéndose cargo de la producción. En este sentido, otra de las cosas que llama profundamente la atención es la inclusión “a medias” de Jani Liimatainen, ex guitarrista de Sonata Arctica que hace algún tiempo formó -junto a Kotipelto- el proyecto Cain’s Offering y que también ha compuesto varias canciones y letras en las últimas placas de Stratovarius. Lo interesante es que no se oficialice su ingreso al combo, dado que últimamente ha sido parte fundamental en la creación de los temas.

Las revoluciones bajan con ‘Shine in the Dark’, un tema muy del estilo de la dupla Liimatainen/Kotipelto, hermanada con las otras compuestas por la pareja: ‘In My Line of Work’ (de gran melodía en sus frases y coro “levanta puño”) y la muy bien lograda mid tempo ‘Few Are Those’. Otras destacadas son la más lenta y melancólica ‘Lost Without a Trace’ (la única canción compuesta por el bajista Lauri Porra), la muy Stratovarius ‘Feeding the Fire’ (sorpresa nuevamente… está compuesta por Kupiainen) y la mejor de todas, ‘Man in the Mirror’, con esa espectacular intro y transiciones melódicas impredecibles dignas de un grande como Jens.

“Eternal” es un disco que recupera en gran medida el sonido Stratovarius, que estaba algo perdido en las últimas placas, agraciando a aquellos fanáticos que siguen al grupo desde hace décadas y han visto la incorporación de nuevos músicos inteligentes en entregar su propio toque. Cabe destacar el caso del baterista Rolf Pilve, que si bien no hace olvidar a Jörg Michael, sí le rinde tributo con un impecable desempeño desde su ingreso en 2012. Esta nueva generación de músicos por fin se acopló a sus compañeros más longevos, congeniando un combo que despliega su sonido más honesto en la larga duración ‘The Lost Saga’, canción de casi 12 minutos que trae a tus oídos las melodías más modernas, envueltas en un bálsamo de experiencia y sonido clásico.

Aprender del pasado, crear un buen presente y volver a retomar el camino hacia el futuro. Eso es lo que hizo Stratovarius en este disco que tiene bases sólidas con canciones de corta duración y de sonido directo, misma fórmula que le dio tanto éxito en años pasados y que hoy se asienta con una nueva formación dispuesta a recuperar lo que alguna vez les perteneció. Definitivamente lo mejor de los finlandeses en la última década (y ojo con los bonus tracks, que guardan más gratas sorpresas).

Rodrigo Bravo Bustos

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