Enigma: Intermission II

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2018. Edel Music

Diecisiete años después de la primera parte y tal como su nombre lo indica, los finlandeses de Stratovarius nos entregan un nuevo e interesante compilado de temas que sólo estaban disponibles en las siempre onerosas ediciones japonesas; también hay algunas canciones en versiones inéditas con orquesta y para hacer todo más interesante, el grupo decidió incluir tres canciones completamente nuevas de estudio.

Es en este último ítem, donde el disco logra su mayor atractivo, porque muestra el camino a seguir de cara a lo que será su próxima obra de estudio aún sin fecha de lanzamiento. ‘Enigma’ abre la placa con pasión y emoción en partes iguales. Un tema directo, convincente y conmovedor; un medio tiempo de gran nivel donde el vocalista Timo Kotipelto se escucha realmente cómodo y seguro de sus actuales capacidades, siempre muy bien arropado por los teclados del mítico Jens Johansson y con la guitarra de Matias Kupiainen coronando la canción con un solo de alcurnia. ‘Burn Me Down’ es el segundo tema nuevo poseedor de una afinación más baja, donde los tonos graves también le resultan cómodos a Kotipelto. Aquí la base rítmica del bajista Lauri Porra y el baterista Rolf Pilve cobra mayor protagonismo en una ganchera canción con un punzante doble bombo como punta de lanza. La banda suena con ganas y empuje y la canción resulta extremadamente efectiva. ‘Oblivion’ es el tercer y último tema nuevo. Acá nos encontramos con una balada poderosa de aires épicos, donde los teclados de Johansson toman el protagonismo para conducir el tema de forma bastante cinematográfica, siendo lo más probable que la canción este inspirada en la gran película de ciencia ficción del mismo nombre protagonizada por Tom Cruise. Nuevamente Kupiainen corona la canción con un gran solo de guitarra, aunque podría haber sido más extenso. Lo cierto es que estos tres temas nuevos pavimentan un camino auspicioso para lo que puede ser el próximo disco de estudio de la banda, logrando sonar renovados y frescos sin perder su ADN sonoro característico, estando más cercanos al metal melódico que al manido power metal habitual.

El segundo bloque de interés lo agrupamos en las cuatro versiones con orquesta, que en la práctica más bien serían versiones acústicas desenchufadas junto a una orquesta de cuerdas y piano. En ese contexto, canciones como ‘Fantasy’, ‘Shine In The Dark’ y ‘Unbreakable’ suenan completamente diferentes a sus versiones de estudio, a veces irreconocibles incluso, por lo que los mejores resultados en este ámbito se logran en la muy sinfónica versión de ‘Winter Skies’, en una balada bellísima con un inspirado solo de guitarra acústica.

Y finalmente están todos reunidos en un sólo disco, los bonus tracks que abundan en las ediciones japonesas y limitadas de los discos “Polaris” (2009), “Elysium” (2011), “Nemesis” (2013) y “Eternal” (2015), donde resaltan la poderosa y veloz ‘Hunter’ y sus teclados futuristas, la críptica y grave ‘Hallowed’ con gran protagonismo del bajo de Lauri Porra, la velocísima ‘Second Sight’ cuyos teclados recuerdan la etapa de Stratovarius cuando eran liderados por Timo Tolkki, cantada magníficamente por Kotipelto, lo mismo que ‘Castaway’ y ese teclado tipo clavicordio heredero total del himno ‘Black Diamond’. ‘Old Man And The Sea’ es otra de las más rescatables y logradas de este segmento, un tema acústico y progresivo, con total lucimiento de la guitarra en plan flamenco de Kupiainen. En síntesis “Intermission II” resuelve un gran “enigma” de hacia donde pueden apuntar las nuevas canciones del legendario conjunto finlandés y de pasadita les regala a los fans todos esos temas extras editados para el mercado japonés, dándoles la posibilidad de ahorrarse un dineral si es que pensaban comprar las ediciones físicas de esos discos.

Cristián Pavez

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