And Nothing Hurt

Spiritualized And Nothung Hurt

2018. Bella Union/ Fat Possum

Jason Pierce dijo alguna vez que “And Nothing Hurt” iba a ser el último disco de Spiritualized, una rotunda sentencia que emergió debido a la trastabillada gestación del álbum en un departamento de Londres con el ProTools como único compañero. Por este motivo, la portada a cargo del maestro Mark Farrow tiene tanto sentido: un astronauta caminando solitariamente a través de un desértico paisaje con un código morse en primer plano, postal que refleja a cabalidad el presente de un proyecto que partió como una banda de rock con una alineación cambiante, para luego transformarse en una extensión de la propia personalidad del músico inglés.  

En plena conciencia de sus 53 años, Pierce ansiaba un álbum que hablara su lenguaje, demostrara el paso del tiempo y evidenciara su edad. No quería engañar a nadie pretendiendo sonar como un veinteañero. Este objetivo se cumple a cabalidad en las reflexivas ‘A Perfect Miracle’, ‘The Prize’ y ‘Sail On Through’, todas con un sabor muy adulto que se forja a fuego lento a punta de violines sintetizados, guitarras acuosas y voces espaciales, elementos que también tejen atmósferas solitarias y oníricas en ‘Let´s Dance’, apegada fervientemente al manual de estilo The Velvet Underground. 

El romanticismo maduro se revela en baladas que transitan desde una intensidad explosiva que recuerda al Lennon del “Sometime In New York City” (1972) en ‘I’m Your Man’, pasan por un estado de plenitud en ‘Here It Comes (The Road) Let’s Go’ y llegan a desangrarse en la apasionada ‘Damaged’, tres instancias en que se nota que el foco está puesto en las canciones como entes independientes, seleccionando los componentes justos que resaltan sus bondades a fin de privilegiar la claridad en las estructuras por sobre la  vorágine sónica. 

Por otro lado, las vertiginosas ‘On The Sunshine’ y ‘The Morning After’ encarnan un lado más directo del LP, tejiendo lazos con el garage rock en su instrumentación urgente y caótica, en la que sobresalen los saxos, los cuernos y los coros en clave gospel con un sentido de la narrativa increíble, lo que agrega cierta velocidad a tracks que colisionan en sendas murallas de ruido, repartiendo esquirlas de sonidos vibrantes que viajan a través de ráfagas de vientos cacofónicos. Aun cuando esos momentos son intensamente rockeros, toman distancia de la arrogancia juvenil para encapsular la energía con la sabiduría de un experimentado.

A pesar del engorroso proceso de creación de “And Nothing Hurt”, en el cual Pierce se vio restringido por temas de presupuesto y solo se limitó a usar horas de estudio para que otros músicos lo ayudaran a grabar instrumentos que él no maneja, el registro destaca el espíritu resiliente de su mente maestra, tomando distancia del dolor como sugiere su título para abrazar la calma y la contemplación que a veces solo se pueden lograr en un viaje en solitario, llegando incluso a sentirse optimista. ¿Será este el último disco de Spiritualized? Solo Jason Pierce tiene la respuesta, pero si lo fuera, “And Nothing Hurt” quedará como testimonio de su capacidad para elevar al oyente y hacerlo flotar en el desierto.

Pablo Cerda