Living the Dream

Slash - Living the Dream

2018. Snakepit/Roadrunner

Se pensaba que debido al maremágnum de actividad que ha supuesto la “reunión” de Guns N' Roses, la banda solista de Slash quedaría guardada en el congelador por un buen tiempo, pero ha sido todo lo contrario: componiendo durante la gira, el prolífico Saul Hudson se saca bajo la manga un estupendo “Living the Dream”, título claramente influido positivamente por el hecho de volver a tocar por estadios en cada rincón del planeta junto a los Gunners.

Siendo un álbum continuista estilísticamente del anterior “World On Fire” (2014), pero tomando una clara distancia respecto a los ripios de éste (una excesiva cantidad de canciones, relleno innecesario y una estructura monótona y lineal), “Living the Dream” nos presenta no solamente una versión concisa y mejorada, sino también quizás el mejor disco de Slash junto a Myles Kennedy y los Conspirators (Brent Fitz batería, Todd Kerns bajo y Frank Sidoris guitarra rítmica), recurriendo una vez más a los servicios del experto Michael “Elvis” Baskette (RATT, Alter Bridge, Tremonti, Trivium), que dota a la placa de un sonido bien trabajado, pero siempre con ese filo callejero que tanto le gusta al crespo guitarrista, donde el grupo le rinde pleitesía encubierta a icónicos nombres de todos los tiempos como AC/DC, Aerosmith, Ted Nugent o los Stones, con un disco enfocado, de ritmos variados y directo al hueso, y lo mejor de todo con una gran performance de Slash y también de Myles Kennedy que en este disco no suena tan unidimensional y nos presenta su registro más variado de voces a la fecha.

Abriendo con la rompedora ‘The Call of the Wild’ y sus riffs entrecortados, la adrenalina sube de inmediato para saber que un gran disco de sucio hard rock/sleaze nos espera por delante. El grupo suena como una tromba empujados por los guitarrazos monumentales de Slash. Buen quiebre melódico y pausado en el canon central y remate con un veloz solo que deja con ganas de más, lo que no tarda en llegar con la estupenda ‘Serve You Right’ a medio camino entre el tío Ted y ZZ Top, en otro punto altísimo del disco. Mientras si ‘My Antidote’ fuera un nuevo tema de Guns N’ Roses todos ya lo estaríamos celebrando, un bombazo cañero, lleno de mala leche y actitud callejera, que nos deja claro que el guitarrista del sombrero de copa no se ha dormido en sus laureles. Tremendo tema. ‘Mind Your Manners’ suena desenfrenada y desbocada, esbozando que el acople y la química de la banda es perfecta y el solo de Slash simplemente abrumador. La colorida portada a cago del artista Ron English perfectamente podría estar inspirada en la inyección de colorida energía que supone este tema. ‘Lost Inside’ nos muestra la mejor versión actual de Myles Kennedy, un tipo que ha sabido manejar y trabajar su registro para mejor, ya que siendo un gran cantante, a veces su voz se tornaba algo cansadora a falta de mayores matices, cosa que aquí si logra transmitir y contagiar. Otro gran solo de Slash corona una gran canción que mantiene en alto el nivel general del álbum.

‘Read Between the Lines’ inicia la segunda parte del disco, o la cara B del vinilo, con potencia y gancho, la que incluye un incendiario y explosivo solo con wah-wah de Slash realmente notable, en un extenso pasaje instrumental de antología. ‘The One You Love Is Gone’ es la balada por excelencia del disco; buen tratamiento acústico, un teclado para el arrope y reminiscencias a Lynyrd Skynyrd coronan la canción. Curiosamente, el single de presentación ‘Driving Rain’ sin ser una mala canción, no le hace justicia para nada al disco, porque es el track más típico y predecible del álbum; quizás porque es un tipo de canción que le hemos escuchado ya muchas veces a Slash. Pero el groove desatado de ‘Sugar Cane’ vuelve a ponerle pólvora al disco, para luego seguir con un extraordinario blues de nombre ‘The Great Pretender’ y cerrar todo con la enorme ‘Boulevard Of Broken Hearts’ y unas zigzagueantes guitarras de Slash, que suenan simplemente grandiosas.

Tal vez esta tercera entrega sea la mejor de Slash y sus Conspiradores, y lo que está claro es que la aún joven leyenda de la guitarra, como dice el título del álbum, está “(re)viviendo su sueño” y con la madurez de los años, nos entrega un gran disco a la altura de sus pergaminos y un serio candidato además a mejor disco de Hard Rock del año, así de simple.

Cristián Pavez

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