Skin Deep

Skin Deep
2008. Silverstone

Buddy Guy está de moda. A su flamante aparición en la película de Scorsese “Shine a Light”, se suma su reciente producción original, que viene a redondear el sonido más liviano y carente de la cruda improvisación de obras épicas como el "Damn Right I’ve  got the Blues", pero que al contrario de esto, incluye la melodía como un concepto sobre los vigorosos estiramientos de cuerda.

A los 71 años, Buddy Guy aún sigue con el vigor para encender su wah wah e introducirnos en ‘Best Damn Fool’, que junto a la Memphis Horn y Willie Mitchell, nos recuerda el Sweet Tea, un sentimiento muy visceral extraído de las profundidades del Mississippi. En ‘Too Many Tears’, Buddy es acompañado con un lindo coro por  “la pareja” del Blues: Susan Tedeschi y Derek Trucks, donde brilla por sobre todo la voz de la hermosa Tedeschi, que mantiene intacta sus condiciones como la Nueva Diva del Blues, algo que ella nunca ha querido reconocer.

Buddy recuerda algo de Blues, o como solía hacerlo con ‘Lyin' Like a Dog’, sin mayor precisión, ni menos elegancia, intenta emular aquella vieja estampa de blusero de Chicago dentro de su escuela como es club Legend, que lo mantiene como un cable a tierra, alejado del pop barato y de amigos indeseables, este funciona como su refugio.

No podía faltar su amigo Eric Clapton en las grabaciones de "Skin Deep". Si hay algo que reconoce mano lenta sobre su compañero, es que este ha sido como su piel, un amigo inseparable que no lo dejó ni la época más dura, y también inspirador de la real apertura al blues eléctrico y pirotécnico de los años 60. El tema en que comparten créditos es ‘Every Time I Sing The Blues’ que incluye un confortable groove ondero, como en los mejores tiempos de Guy de la etapa Silverstone, aunque los 7 minutos 30 lo hace un poco cansador.

‘That's My Home’ lo realiza junto a Robert Randolph, una de las revelaciones modernas del Blues-folk, poseedor de un estilo único, quien ejecuta como los dioses el Pedal Steel, o esa guitarra acostada que se toca deslizando un tubo metálico sobre las cuerdas. Con Randolph, Buddy se siente como en casa, como estar a las orillas del Mississippi jugando con su hermano Phil al ser músicos profesionales, con sonoridades del country clásico de la talla de Buka White.

Mientras vamos recorriendo los tracks, encontramos verdaderas joyas modernas como el single ‘Skin Deep’, que junto a Derek Trucks, dan una atmósfera bluegrass pero con acercamientos gospel, una delicadeza que nos hace pensar del tremendo potencial de Buddy Guy en los arreglos y composición de los temas, cosa que olvidamos por completo a la hora de tocar blues.

Lo freak no podía faltar en este disco, y cómo no, si encontramos al pequeño Quinn Sullivan, un chico de 8 años con el que entona el tema ‘Who's Gonna Fill Those Shoes’, aunque Buddy no le da mucho espacio para los soleos, pero que más se le puede pedir, si sólo el estar ahí es un gran logro para el niño prodigio de Massachussets.

El hijo del Rock and Roll Blues Hall of Famer, el ganador de cinco premios Grammy y 23 W.C Handy Awards no sacaba un disco en el que podíamos escuchar track por track desde el “Damn Right” o el “Slippin’in”, con un fuerte acento en las canciones más que en los solos. Las observaciones personales de su niñez en Lousiana y  kilos de historia como uno de los progenitores del Blues Eléctrico, son la matriz de "Skin Deep", un álbum que sorprende por su carácter afable y bondadoso, pero que acuchilla nuestros sentidos al estirar las cuerdas al tope, es que a pesar de los 71 años, Buddy aun tiene el Blues del beale street.

Claudio Ibarra
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