Skeletons & majesties

Skeletons & majesties

2011. Armoury Records/Eagle Rock Entertainment

 

Una gran banda es capaz de estar en una constante superación, mirar al futuro, evolucionar y se hacerse cada vez más grande. Sin embargo, en todo orden de cosas, el pasado no solo sirve para dejarlo plasmado en libros o -en este caso- álbumes, sino que también sirve de argumento para hacer mejorías en el presente, o simplemente para recordar los viejos tiempos y hasta re encantarse con esa energía de trabajos anteriores.

 

Gamma Ray es una agrupación que se caracteriza por sorprender en cada una de sus placas. Kai Hansen es un verdadero genio de la guitarra y composición, además de poseer una de las voces más características de la historia del Heavy Metal. Más aún, esta banda alemana es de las pocas que tienen tantos clásicos interiorizados en los corazones de los amantes del power metal. Por esto, y por muchas otras razones que sólo entenderían los verdaderos fanáticos, es que Gamma Ray lanza este año “Skeletons & Majesties”, una de esas placas “especiales” que gustan o disgustan.

 

Similar a lo realizado por Helloween y su “Unarmed”, los hermanos en el género e historia, Gamma Ray, lanzan un EP con reversiones de canciones del recuerdo, otras inéditas y acústicos de grandes clásicos. Un álbum que no tiene otro propósito que “divertirse y entregar a los fans versiones de canciones que han marcado una etapa en la vida de la agrupación germana”, palabras de los propios miembros de la banda.

 

El álbum parte con la versión 2011 de ‘Hold Your Ground’, que suena bastante más pesada y con una mejor producción que la versión del “Heading For Tomorrow” de 1990. Sin embargo, una de las cosas que hace aun más especial esta nueva grabación, es la ejecución vocal de Kai Hansen, quien reemplaza al vocalista de ese entonces Ralf Scheepers. No se trata de sólo actualizar la canción, sino que además se agregan elementos que la hacen bastante más potente, guardando esa escencia que Hansen plasmó hace más de 20 años. Lo mismo sucede con ‘Brothers’, una composición tan divertida de escuchar, como de componer. Imagino a Gamma Ray recordando viejas épocas y haciendo esta muy vacilona versión del clásico del “Insanity & Genius” de 1993. Es así como estas 2 canciones son las denominadas “Skeletons”, temas del recuerdo, de ese que comenzó a pavimentar el esplendoroso presente de esta gran agrupación.

 

Por otra parte tenemos las “Majesties”, versiones acústicas de 2 grandes clásicos: ‘Send Me A Sign’ y ‘Rebellion In Dreamland’. La primera sorprende por ser en rigor un semi-acústico que mantiene esa energía del disco “Power Plant” de 1999, pero que además agrega ese toque fresco y divertido propio de un guitarreo con los amigos. El solo se mantiene eléctrico, es por eso que hablo de una versión semi-acústica, más que una acústica como tal. Por otro lado tenemos una de las composiciones más espectaculares de Gamma Ray, y ahora en versión acústica. El tema que da inicio al “Land Of The Free” de 1995, posee esa mística melancolía que tiene la versión original, pero acá es como si Hansen la cantase en el living de tu casa. La canción, pese a ser mucho más simple, no repara en incluir grandes ejecuciones y pequeños toques que la hacen muy interesante, pese a que la hayamos escuchado miles de veces.

 

El disco continúa con ‘Wannabees’, un track inédito que apareció en la versión siete pulgadas de “To The Metal!” de 2010. Electrónica, densa y pomposa en todo sentido, una canción que recuerda el actual momento de esta agrupación que ha pasado por tantos instantes increíbles y que -esperemos así sea- vuelva a re encantarnos con un álbum de culto, pues los de los últimos años han estado bastante en deuda.

 

Casi como anécdotas quedan la versión extendida de ‘Brothers’ y el karaoke de ‘Rebellion In Dreamland’, que además sirvió para hacer un concurso con los fanáticos que enviaron sus grabaciones del tema a la banda. Al final, pasados varios minutos de silencio, nos encontramos con algunas de las tomas de los coros, voces y todos aquellos errores y anécdotas que quedan como chascarros de un álbum especial que no te puede dejar neutro… o te va a gustar mucho, o simplemente encontrarás que es un completo desastre. Con Gamma Ray suele pasar eso, yo me quedo con una buena humorada para jugar un rato con ese pasado tan increíble de una de las mejores bandas de todos los tiempos.

 

Rodrigo Bravo Bustos

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