Wake The Sleeping Dragon!

Sick of It All

2018. Fat Wreck

“Ninguno de nosotros está a salvo”, sentencia Lou Koller (cantante) en ‘Wake The Sleeping Dragon’, track titular y símbolo dentro del brutal regreso en estudio de Sick Of It All. En su vuelta a Fat Wreck, misma casa disquera que albergó episodios cargados al street punk como “Call To Arms”, el combo neoyorquino optimiza sus energías a la hora de acusar las injusticias y opresiones del sistema. 17 explosivas canciones muestran la mirada y conciencia de la banda, estimulada en el pantano socio político animado por Donald Trump y el alud de bufones que lo secundan.

En pleno 2018, resulta increíble recibir una movida tan consistente por parte de estos viejos perros de la calle y su ímpetu por moldear un disco de hardcore sólido y atemporal. Los códigos y coros expuestos en ‘Bull´s Anthem’ con el aporte de Tim McIlrath (Rise Against) o esa bofetada a la xenofobia comunicacional del equipo de Trump en ‘Robert Moses Was A Racist’ dejan muy bien parados a los dragones de la Gran Manzana y su fina sintonía con los orígenes éticos y sonoros de la movida que ayudaron a fortalecer y mejorar a partir de ese crucial intento homónimo en 1987.

Porque es innegable el espíritu D-beat que viste la partida en ‘Inner Vision’, también el guión Oi! en buena parte los coros; ni hablar del fantástico homenaje a Bad Brains en ‘That Crazy White Boy Shit’, festinando de lo lindo con los tarados y activos participantes en marchas y manifestaciones racistas en el sur de Estados Unidos. Tal como sucedió con la era Reagan, nada mejor que un nefasto remezón político para inspirar una oleada vital de música underground.

Pete Koller sigue estructurando camionadas de riffs thrasheros haciendo honor al envión metalero instalado a partir de “Death To Tyrants” (2006) y ”Bad Hombres” sustenta este poderoso perfil, potenciado además con la mirada de su hermano Lou y sus disparos líricos contra el equipo que reside actualmente en la Casa Blanca. Sick Of It All mantiene la llama viva y alecciona a todos esos clones de forzada disciplina urbana en “Wake The Sleeping Dragon!”. Una vía de escape esperanzadora. El hardcore vive.

Francisco Reinoso

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