Sewn Together

Sewn Together
2009. Megaforce

En un año 2009 muy pobre en lanzamientos destacados, al menos hasta la fecha, quizás los que más hayan disfrutado la temporada sean los seguidores del rock independiente de fines de los ochentas. Aquellos que fueron considerados “padres” del grunge. Mientras Dinosaur Jr. reencanta a nostálgicos con su muy buen “Farm”, Sonic Youth tiene a todo el mundo de pie aplaudiendo el notable “The Eternal”, uno de los discos del año.

Después de ensayar un regreso el 2007 con “Rise to Your Knees”, el reencuentro de los hermanos Kirkwood demoró en traducirse un hito artístico atendible. Una nueva chance vino ahora, de la mano de “Sewn Together”, álbum en el cual, ahora sí, nos topamos de frente con los encandiladores talentos de los Meat Puppets de antaño.

Mucha gente asume erradamente que por haber sido los Meat Puppets unos referentes musicales para Kurt Cobain, su sonido está más asociado a carrusel guitarrero de sus contemporáneos, ya sean estos los Pixies, Husker Du, o los mismos Dinosaur Jr. y Sonic Youth. Grosera falacia, amparada en una coincidencia histórica que parece ser víctima de la aleatoriedad temporal que de un auténtico lazo creativo. Al público aquello parece no importarle, y todos estos nombres penetraron la coraza de una generación entera, y así es como la leyenda los recordará, independiente de las precisiones de biblioteca.

Si vamos a “Sewn Together” a buscar alguna de estas referencias, no las encontraremos muy fácil. Si hay un sonido de aquella generación que asoma con fuerza, sería el del R.E.M. de sus años en I.R.S., con el cual Stipe y compañía lideró precisamente la cruzada subterránea en los ochentas. Con ese rock sureño a la americana, patente en un “Lifes Rich Pegeant” tanto como en un “Meat Puppets II”, este nuevo producto del talento de los Kirkwood acapara atención y pide la voz a 15 años de su peak comercial gracias al single ‘Backwater’.

La fusión de country con rock melódico poposo y cancinas voces “alternativas” aflora en el iluminado corte que da nombre a la placa. Si alguna vez los Meat Puppets adoptaron velocidad y/o actitud punk, nada de ellos encontrarán en “Sewn Together”.

‘Sewn Together’, la canción, desemboca con gran éxito en la ganchera ‘Blanket of Weeds’ (aquí sí, R.E.M. podría cobrar hasta derechos de autor), una referencia a los Meat Puppets más clásicos y previsibles. La guitarra de Curt es de lo más ácido que el LP ofrece, y es imposible no quedar con ganas de más. La mandolina que conduce la ranchera ‘I’m Not You’ suena tan cómoda como sus mismos ejecutores interpretándola. La vitalidad melódica del country permite alcanzar infinitos colores y dimensiones a un track que redondea un inicio indestructible.

Por más que en ‘Sapphire’ la noche caiga sin preguntarle a nadie, el frío que se transmite en cada verso representa la justeza de los contrastes que el disco ofrece en el primer tramo de su recorrido. ‘Rotten Shame’ rockea pero con una airecillo a adulto-joven que podría inquietar a quien prefería de la fiereza de 25 años atrás. En ese sentido, quizás la propuesta de ‘Go to Your Head’ sea un exceso. ‘Clone’ también tropieza con la piedra de la balada, pero el golpe no es tan brusco, y finaliza con la frente bastante en alto.

Insistir en apretar el freno para un ensayo tan bien logrado como ‘Smoke’ justifica la fórmula, aunque quizás cuestiona el ordenamiento de las canciones en el track list. Por fin, ‘S.K.A.’ va al frente, y nos permite seguir el paso de esta dupla rítmica de Cris Kirkwood con Ted Marcus, que se muestra bastante en forma, aunque notablemente menos exigida que lo que la imaginación a priori nos dictaba.

Si bien Cris está cantando de gran manera, su abanico es más bien limitado a la hora de aportar un plus que posicione un desempeño vocal por sobre otro. Eso es lo que asoma con ‘Nursery Rhyme’. ‘The Monkey and the Snake’ tiene vida propia, inquieta en su corral, y una imperdible entretención dentro de este parque sonoro. Quizás ahí es donde debió haber concluido “Sewn Together”, porque la participación de ‘Love Mountain’ es bien poco lo que aporta.

Y así concluye lo nuevo de Meat Puppets. Con mucho que encantar, y un par de canciones de más. Quizás a la segunda mitad le falte diferenciar sus tiempos y capítulos, y a Curt Kirkwood haya que pedirle algo más a la hora de cantar. Pero en la sumatoria, “Sewn Together” sigue siendo un disco que se disfruta al escuchar, y que al menos dos tercios de él se te van en un abrir y cerrar de ojos. No serán Dinosaur Jr. ni Sonic Youth, y éste no es ni “Farm” ni mucho menos “The Eternal”, pero siempre es bueno que los miembros de la familia estén saludables. Incluso los parientes más lejanos.

Juan Ignacio Cornejo K.

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