All I See Is War

Sevendust - All I See Is War

2018. Rise

Más de dos décadas han transcurrido desde el prometedor debut de Sevendust, un arranque rodado en un medio ávido de (innecesarias) categorizaciones. Porque canciones como ‘Bitch’ o ‘Black` poco y nada tienen que ver con los cuadros formativos y propuestas escritas por Korn, Deftones y el archi promocionado circuito californiano. Acá, la motivación siempre fue clara: agitar ese fino vínculo entre el hard rock y la música negra. “All I See Is War” es el siguiente manifiesto para una legión de entusiastas listos y dispuestos a  subir la puntería cuando llega el momento de validarse cada temporada.

Conscientes del aprendizaje adquirido en sus anteriores esfuerzos auto producidos y con la moderna visión de Rise Records, plataforma ligada a números más actuales, Sevendust recurre al productor Michael “Elvis” Baskette. El tipo, conocido por su trabajo con Slash, Alter Bridge y varios actos de peso, da en el clavo alimentando las virtudes de la banda en dos líneas paralelas: el robusto contenedor de metal en el que habita el guitarrista Clint Lowery y el alto alcance melódico de Lajon Witherspoon.

‘Dirty’ y ‘God Bites His Tongue’ nutren la partida del disco, azotándonos con una clase rítmica digna de la hoja de ruta escrita por la banda en sus once episodios anteriores. Baskette acierta en respetar la historia de Sevendust y rescatar las habilidades del grupo cuando hay que moldear canciones potentes y gancheras con esos coros y apoyos vocales tan oportunos, ya sean de Lajon, Clint o el pulpo Morgan Rose (baterìa), pilar absoluto en las estructuras talladas en ‘Unforgiven’ y el intrigante tempo de ‘Cheers’.

Ya sea por el piano o sus genes progresivos, ‘Moments’ muestra otro llamativo experimento en ‘All I See Is War’. Y cómo se nota la mano del productor en “Not Original”, track con cepa de hit y una nueva instancia para aplaudir la puntería melódica de Witherspoon. La represión del espíritu humano y la desesperanza forman el combustible de un disco sombrío, potente y jugado. En una escena dominada por el estéril discurso y propuesta de Five Finger Death Punch y los oportunistas Bad Wolves, Sevendust tiene todo para seguir fortaleciendo su historia.

Francisco Reinoso

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