Runner

Runner

2012. Thrill Jockey

No debe existir una banda que elabore discos tan parecidos los unos de los otros, sin aburrir y dejar de sorprender. Sencillamente, el cuarteto estadounidense sabe crear canciones pop-rock de una factura y calidad superlativa, conformando una identidad estética que está ligada al sonido tan particular, de cada uno de sus músicos por partes iguales.

La voz distintiva de Sam Prekop se mantiene incólume al pasar de los años; la batería de John McEntire es siempre precisa y con toques jazz;  el sonido omnipresente y funcional del bajo de Eric Claridge impone su presencia, mientras que la guitarra limpia y con elementos de la bossa nova de Archer Prewitt es, en todo momento, reconocible.

Por supuesto, que hay una evolución estilística y búsqueda sonora que, desde el mini LP anterior, “The Moonlight Butterfly”, se ha centrado en la electrónica, utilizada para enriquecer el sonido de formato rock tradicional, que la banda siempre ha propuesto. Sin embargo, son sólo detalles que no hacen mutar la consistencia sonora, la estructura y sensibilidad característica del cuarteto.

“Runner” es el noveno trabajo de la trayectoria de la agrupación de Chicago y, a mi juicio, mantiene la calidad y prestancia musical que han venido demostrando, sin mayores puntos bajos, desde el álbum “Oui” de 2000. Desde aquella entrega, pasando por el tremendo “One Bedroom” de 2003 y “Everybody” y “Car Alarm” de 2007 y 2008, respectivamente, la banda ha conservado su nivel de excelencia, que no viene a más que a re-confirmarse con las 10 nuevas composiciones que incluye esta trabajo 2012.

Desde la apertura con “On and On”, The Sea And Cake, demuestra toda su onda inconfundible, en una canción, que es un claro ejemplo de la esencia compositiva, que han construido en 20 años de carrera discográfica. “Harps”, en tanto, incluye los elementos electrónicos a los que hacíamos referencia más arriba, pero sólo para como un medio para entregarle una cualidad más atmosférica.

Un punto de inflexión está dado por toda la sensualidad musical y melódica de “A Mere”, en una especie de encuentro imaginario entre una banda estadounidense y otra brasilera. También llama la atención “The Invitations”, ya que la mitad del tema esta sólo construido con sintetizador y la voz de Prekop, para después evolucionar a una parte instrumental de jerarquía, con los cuatro músicos mostrando sus credenciales, siempre en pos del sonido colectivo.

“Skyscraper” sigue en la línea adictiva de “On and On” y de un tipo de composición, que ya es marca registrada de la agrupación, mientras que en “Harbor Bridges”, resalta el diálogo de guitarra acústica y eléctrica de Prekop y Prewitt, en una balada intimista, como pocas en la historia de Sea and Cake. “New Patterns”, “Neighbors and Township” y “Pacific” no bajan el nivel y son, una vez más, aunque con sus propias características, la quintaesencia del sonido del grupo. Finalmente, el tema homónimo es más cadencioso, muy detallista en sus arreglos y con una melodía vocal sofisticada.

“Runner” es un álbum tan bueno como lo mejor de The Sea And Cake. Así de simple. Una banda que en vez de extraviarse en la búsqueda de nuevos rumbos, encontró el suyo, lo hizo propio y, disco a disco, no ha hecho más que perfeccionarlo. Esperamos, entonces, otro puñado de buenas canciones para el próximo. Lo más seguro es que no defraudarán.

Héctor Aravena A.- 

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