Scars On Broadway

Scars On Broadway
2008. Interscope

La otra parte culpable del sobresaliente y exitoso sonido de System of a Down, Daron Malakian, vuelve a las primeras páginas del rock con su primer trabajo como solista –considerando que él es el principal compositor e intérprete- donde cuenta con la compañía del baterista John Dolmayan y los músicos Franky Perez (guitarra y voces), Dominic Cifarelli (bajo), y Danny Shamoun (teclados y percusión), unos completos desconocidos para el público seguidor de SOAD, y el complemento que requería Malakian para esta producción, pues, tajantemente, ha señalado que este es SU proyecto, donde no existirán interferencias con terceras personas.

Malakian cargaba en su espalda con diversos factores que crearon expectativas en torno a este disco. Por un lado, estaba el peso de responder frente al debut de Serj Tankian, en una inevitable comparación entre los dos principales creadores tras System of a Down. Serj Tankian y “Elect the Dead” tuvieron una tibia recepción y críticas dispares, por lo que Malakian tenía que contrarrestar ese efecto. Por otra parte, el hecho que las últimas placas del cuarteto armenio-americano, “Mezmerize” e “Hypnotize”, fueran las más personales de Malakian, también aumentaban su “responsabilidad creativa” en torno a este registro. Necesariamente, entonces, Scars on Broadway debía ser la respuesta frente a la ausencia de SOAD, no precisamente siguiendo el mismo estilo, pero por lo menos llenando los vacíos dejados por Tankian.

Pero resulta que tanto en el trabajo solista de Serj Tankian como en Scars on Broadway las personalidades y los estilos de cada uno salen a relucir de forma clara, como si se hubiera tomado una tijera y literalmente hubiera cortado las canciones de System of a Down por la mitad. Tankian es el épico, el carismático, el lúdico; mientras que Malakian es el meticuloso, el obsesivo, y también, de alguna forma, el de mayor musicalidad, teniendo ambos como único denominador común sus críticas a la sociedad.

“Scars on Broadway” en general cuenta con un sonido mucho mejor elaborado que el intento de Tankian, con canciones que dejan de lado la influencia oriental y se dirigen hacia un rock más puro y pesado, y que, además, suma algunas inclusiones de un sonido más electrónico, como en ‘Chemicals’ y ‘Funny’. La rapidez de ametralladora de la guitarra es una de las características que se mantiene del registrado tipo sonoro de System of a Down, al igual que algunos cambios de velocidad dentro de los mismos tracks, tal como en ‘Serious’.

Sin embargo, Malakian toma el riesgo de salirse de su estructura en ‘Insane’, uno de los cortes mejor logrados del registro, donde evoca a la introversión, incluso a melodías medio depresivas. ‘Enemy’, por su parte, contiene una extraña referencia a ‘Spirit of Radio’, de Rush; pero, sin duda, el tema más destacado es ‘Cute Machine’, un corte que se mide por sí solo y que no tiene parangón con el resto de las 14 canciones. Como si fuera una verdadera arma de destrucción masiva, ‘Cute Machines’ conjuga prog rock con dobles bombos, dramatismo en las guitarras y metal histérico, básicamente sin pies ni cabeza, que conforma un verdadero clímax para “Scars on Broadway”.

Si bien Malakian sí supera en ciertos niveles a su ex –compañero –lo dicho, en aquel sentido de exploración y riesgo del que careció “Elect the Dead”- la vara queda muy alta para ambos en cuanto a superar el pasado que ahora los define y los definirá para siempre. “Scars on Broadway” es un disco múltiple de matices, que no deja cabo sin atar, pero que, de todas maneras, aumenta el anhelo por ver de regreso a System of a Down, no por una vulgar nostalgia, sino, porque simplemente, juntos suenan mejor.

María de los Ángeles Cerda

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