Satyricon

Satyricon

2013. Indie Recordings, Nuclear Blast, Roadrunner

 

Lanzado el nueve de Septiembre en su natal Noruega (lugar donde además se grabó), “Satyricon”, el octavo álbum del dúo compuesto por Sigurd “Satyr” Wongraven y Kjetil-Vidar “Frost” Haraldstad, logra poner de regreso -tras cinco años- al proyecto que justamente esta temporada cumple dos décadas desde su debut discográfico (“Dark Medieval Times”, Moonfog Productions). Sin embargo, muchos detractores se asoman tras su placa homónima.

 

Compuesto por once tracks en su edición normal y trece en su formato especial, el álbum fue producido por la banda y mezclado por las perillas Post Grunge de Adam Kasper (Cat Power, Pearl Jam, Soundgarden). Tras dar varias pasadas, el disco suena extraño, incompleto y arriesgado, muy arriesgado. A ratos las pistas te llaman a la aceptación, pero al concluir las composiciones es imposible quedar con el dejo de consistencia en obras que al final quedan con interrogantes dando vueltas.

 

Sin importar lo que la fanaticada pueda decir ante sus dos adelantos (‘Our World, It Rumbles Tonight’ y ‘Phoenix’), Satyr se ve satisfecho: “Suena muy auténtico, orgánico (…) Es un disco con mucho ambiente. Está lleno de vida”, explica. Ante ello, cabe descartar que las canciones fueron grabadas en vivo, para así retratar la “vibra análoga” donde, por fortuna, lo lograron. No obstante, creaciones faltantes de peso (‘Voice Of Shadows’, ‘Nocturnal Flare’, ‘Tro Og Kraft’, ‘Nekrohaven’, ‘Nat’) o derechamente inentendibles como ‘Phoenix’ (junto a Sivert Høyem de Madrugada) y ‘The Infinity Of Time And Space’, olvidaron esas voces enrabiadas para dar paso a melodiosos acordes y suaves coros (¿¡!?) que solventan aún más la hipótesis del “¿qué pasó?”.

 

Poner a Satyricon en la cruz de la traición tampoco es válido. Muchos pasos en falso dieron en esta vuelta al medio, pero al oír a vuelo de pájaro cortes como ‘Walker Upon The Wind’, el citado ‘Our World, It Rumbles Tonight’ o ‘Ageless Northern Spirit’, queda la conclusión de que no todo está perdido, no del todo, aunque el panorama para el resto siga nublado.

 

Se respeta, honra y se admira la impecable carrera de Satyricon, pero este tropiezo fue bastante feo, aunque su líder porfíe al respecto: “Hay un montón de sorpresas aquí, pero creo que va a ser un disco que va a ayudar al movimiento Black Metal en encontrar, quizás, un nuevo camino para el futuro”. A palabras necias, oídos sordos. Descártelo.

 

Juan Guillermo Carrasco (twitter: @Billyrocas)

 

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