Rykestrasse 68

Rykestrasse 68
2007. Nettwerk
 
Si hablamos de sutileza, de manejo delicado del material musical y de economía de recursos, entonces hay que referirse a la cantante y compositora noruega, Hanne Hukkelberg. En su segundo disco, “Rykestrasse 68", esta artista se asoma como una de las propuestas más interesantes que llegan desde el norte de Europa.
 
La música de Hukkelberg es una representación de una nueva oleada de vanguardia reposada, que toma muchos elementos de distintos géneros, desde el jazz y el folk, hasta la música electrónica, y que los mezcla con amor y la mente en calma.
 
En esta placa, lo esencial es un conjunto de buenas canciones sin demasiada parafernalia. No le esquiva el bulto a lo más tradicional, como canciones redondas y casi tradicionales, con mucha melodía y meditadas exploraciones tímbricas. Acá, el riesgo de la aventura radica en buscar con empeño la simple certeza de que con elementos reducidos se puede hacer mucho.
 
El centro de la propuesta es el canto de Hanne. Escuchando cortes como ‘Berlin’, uno entra en la plena convicción de que la voz humana puede ser (y es) el instrumento fundamental. Todos los acompañantes toman un segundo plano que opera como telón de fondo al cadencioso desencanto que Hukkelberg expresa nota a nota.
 
La intuición de que algo bueno se está gestando en los oídos se confirma con la juguetona ‘Cheater´s Armoury’. En este corte, hay un delicioso jugueteo entre la cantante y la guitarra slide. ‘The Northwind’ es un tema claroscuro, con la voz evocando al viento mientras una máquina de escribir complementa una sensación de fragilidad imperante.
 
El cover de los Pixies ‘Break My Body’ le da un giro algo más dramático al disco. De pasada, sirve algo para transparentar influencias subterráneas que operan en la placa. Cerca del cierre, el tema ‘Ticking Bomb’ se lanza con unos aires circenses que dejan claro que Hanne sabe poner a andar engranajes mucho más expresivos fuera de la contenida belleza de otras canciones.
 
El orden de los temas se nota cuidadoso también, en cuanto a ir manejando las sensaciones en un leve sube y baja que aspira a mantener al auditor pendiente de lo que vendrá. Hukkelberg anuncia algo, que luego es mostrado en el siguiente tema. Tensión, distensión, calma, pasión y música, mucha música y muy buena.
 
De tema en tema, se intuye una autora extrañamente madura para su juventud, y con las cosas muy claras en su corazón y en su cerebro. Hay que seguirle la pista, porque a partir de esta interesante colección de canciones, uno puede intuir que hay un mundo estético que recién comienza a asomarse.
 
Urbano Matus.