The Heretics

rotting htetics

2019. Season of Mist

Invocar a Rotting Christ es hablar de una de las agrupaciones más visibles de la escena griega en lo que a metal extremo se refiere. Tras algunos cambios de formación y varios discos a cuesta, han refinando una fórmula que al principio apostó ciegamente por la escuela más ortodoxa del black metal, pero luego fue incorporando tintes góticos, épicos y folkies hasta llegar a “The Heretics”, una producción que sigue la ruta trazada en el anterior “Rituals” (2016) y se contextualiza perfectamente en el panorama actual del metal aportando su propia óptica.  

Amparados en su típico discurso anticlerical como concepto general, cada corte funciona como el capítulo de un libro con una estructura delimitada estrictamente por la introducción, el desarrollo y el final de canciones que giran sobre los ejes de lo atmosférico, lo pesado y lo melódico. Para construir el relato de “The Heretics”, Sakis Tolis se inspiró en distintos personajes de la historia que la iglesia católica tachó como herejes por sus creaciones e inventos, por ello, la conjunción entre el contenido lírico y la atmósfera que elaboran con su lenguaje instrumental es extremadamente importante para conseguir el efecto deseado. Las voces desgarradas se mezclan con los pulcros coros femeninos de Irina Zybina en la sinfónica ‘Vetry zlye (Ветры злые)’ y también con la tenebrosa narración de Melechesh Ashmedi en ‘The Voice of the Universe’ para luego ceder el foco principal a las tétricas narraciones de ‘I Believe (Πιστεύω)’ o las secciones de spoken word de ‘The Raven’, con el guiño pertinente a Edgar Allan Poe.

En el plano musical, el registro guarda una vibra cinemática que se percibe desde que ‘In the Name of God’ hunde al receptor en las profundidades de un ambiente lóbrego que posteriormente se transforma en una tormentosa seguidilla de riffs marchantes y blast beats con motivos que vuelven a surgir en ‘Dies Irae’. Para esta nueva entrega, el combo helénico también decidió apostar por estructuras más pesadas, pero sin dejar la ferocidad del black metal, cambios que la batería de Themis Tolis dicta para marcar la tensión en momentos específicos, como la introducción tribal de ‘Heaven and Hell and Fire’ o la fúnebre ‘Hallowed Be Thy Name’, que guarda una distancia sideral con el clásico de Iron Maiden gracias a ese gospel satánico que rodea al track en cuestión y a una sensación de ritual pagano reflejado en las notas abiertas que el bajo de Vengelis Karzis marca para darle la consistencia necesaria. A su vez, George Emmanuel se revela como constructor de melodías excitantes desde la guitarra principal, sobretodo en el solo increíblemente bien ejecutado de ‘Fire, God and Fear’, y en patrones que se van repitiendo a través de la obra a fin de generar una inmersión completa en un álbum profundo, dramático y teatral que alcanza dimensiones totémicas.

Con este décimo tercer largo, Rotting Christ avanza acorde con los tiempos que corren en la escena mundial, agregando nuevos elementos que no solo logran expandir las fronteras de lo que la propia banda ha logrado en más de tres décadas de trabajo, sino que también aporta a la evolución que el black metal ha experimentado en esta década. Siguen sonando malévolos, despiadados y frontales como los conocemos, pero logran atraer al auditor con argumentos más contundentes que la mera brutalidad innata del género, lo que convierte la escucha de “The Heretics” en una experiencia sensorial que reniega de toda convencionalidad.       

Pablo Cerda

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