Hollow Bones

Hollow Bones

2016. Earache 

En las ediciones físicas de Rage Against the Machine, aparece un texto jactándose de que ninguna máquina intervino en los discos. Si algo así ya era un acto de purismo en los noventa, hoy no queda otra opción más que llamar románticos a los cultores de esa metodología. Rival Sons no se precian de sus técnicas en la carátula de "Hollow Bones", pero se han asegurado de vociferar a los cuatro vientos cómo fue grabado: en apenas tres semanas, durante una pausa que se tomaron de la gira que los ha mantenido activos los últimos dos años, y sin echar mano a ningún tipo de retoque de estudio. En otras palabras, el cuarteto estadounidense adopta la lógica rockista de la legitimidad, ésa que dicta que algunos instrumentos son "reales" y otros no lo son.

Hagamos la caracterización que corresponde: Rival Sons es una banda comandada por las fuerzas del revivalismo, su proyecto consiste en reescribir el pasado y tratar de encontrar en él todas las chispas de frescura que queden por explotar, aunque sean diminutas. Por algo Black Sabbath (bueno, Sharon y Ozzy Osbourne) los eligió para telonear su última gira; saben que a ninguno de sus fans mayores les podría molestar una banda que suena como un decente calco de Led Zeppelin mientras versiona a otros clásicos, Ike y Tina Turner, en la vigorosa 'Black Coffee'.

Aunque no hay más covers en el resto de "Hollow Bones", todas las canciones del disco parecen basadas en otras. Al final, para hablar de un grupo tan derivativo como Rival Sons, la única opción viable es una serie de comparaciones. 'Baby Boy' es como una lectura sin cafeína de 'Do the Evolution' de Pearl Jam tocada por unos The Killers en su época de mayor adoración a Bruce Springsteen. O quizás, para ser breves, por unos Gaslight Anthem, cuyos coros parecen clonar en 'Pretty Face' (otra vez el influjo de las versiones light de The Boss), pese a matizarlo con unos versos a lo Soundgarden.

Escuchándolos, no cabe duda de por qué se demoraron tan poco en dejar listo el disco: la concentración de la banda está en sus interpretaciones, con Scott Holiday como protagonista demostrando con su guitarra por qué le dicen "Mr. Fuzzlord", pero hubo poco que inventar. Hasta rememoran a los Beatles en 'Fade Out', deudora de 'I Want You (She's So Heavy)'. El pudor no está en su idioma.

Andrés Panes

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