Rainbow

Rainbow
2007. Drag City
 
Una de las colaboraciones más apasionantes de este año, llega de la mano de dos importantes actores del rock japonés actual. Por un lado, en una década, el trío Boris ha conjugado metal stoner y doom con pasajes de rock experimental y electrónica ruidosa, y por otro, el guitarrista Michio Kurihara, junto a su banda Ghost, ha forjado una compleja obra de rock y música tradicional-ritual nipona en casi 15 años de trayectoria discográfica. Y la verdad es que la combinación de ambos, da como resultado un explosivo disco de la más pura neo-psicodelia de la mejor cepa, para convertirse en un clásico instantáneo del género.
 
Lo interesante es que el álbum no se parece demasiado a ninguna de las dos bandas por separado. En caso alguno, nos topamos con en experimentalismo extremo y desatado de Ghost ni menos con los sonidos sucios y enlodados de Boris: al contrario, la unión de las partes, da un resultado musical renovado, auténtico y de gran elegancia y cadencia melódica. Es que hace bastante tiempo, que el rock japonés ha demostrado ser un verdadero bastión de la música de avanzada actual, con representantes diversos de la jerarquía de Acid Mothers Temple, Boredoms, Ruins, Bondage Fruit, Merzbow, Happy Family, Ground Zero, OOIOO, y claro está, Ghost y Boris.
 
En nueve piezas de formato canción –algo extraño en ambas bandas caracterizadas por sus largas composiciones-, el disco se pasea por una psicodelia de tintes setenteros, con canciones en su gran mayoría cantadas, que nos traen a la mente ideas como lisergia, cosmos, infinito y viajes de la conciencia hacia lugares alejados del planeta y de la comprensión racional de la realidad.  La placa abre fuegos con la majestuosidad noise de “Rafflesia”, para luego pasar al etéreo y muy volado tema homónimo, con un trabajo notable de Kurihara en el solo de guitarra: una característica que será una constante a lo largo de todo el disco. El rock directo y punzante se hace presente en “Starship Narrator", con sonidos dignos de Hendrix, mientras que el ambient preciosista llega con la  pureza transparente de “My Rain”.
 
“Shine” pareciese un tema perdido de Gong, donde guitarra acústica, melodías vocales tristes y texturas electrónicas, se complementan de gran forma, demostrando como el espíritu psicodélico es entendido de manera profunda por los participantes. La más planeante y narrativa “You Laughed Like a Water Mark”, es quizás la pieza más indie del disco, con emotivos pasajes melódicos tanto en la voz como en la guitarra. Por su parte, las instrumental “Fuzzy Reactor” regresa a los sonidos hipnóticos heredados del rock cósmico y “Sweet N°1” combina desenfreno rockero con noise y una onda envidiable en las voces. Para finalizar lo que ya es un tremendo disco, llega “…And I Want”. Un epílogo instrumental lleno de sensibilidad interpretado por dos guitarras y glockenspiel. Simplemente, uno de los mejores discos de música psicodélica que haya escuchado en años.
 
Héctor Aravena A.

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