No Tourists

The Prodigy - No Tourists

2018. Take Me to the Hospital/BMG

Fue a mitad de los noventa cuando The Prodigy irrumpió con la furiosa ‘Firestarter’, corte que musicalmente podía encasillarse en lo electrónico, pero que su actitud punk hacía que dicha tarea no fuera tan simple. La progresión de la canción, que parecía estar a punto de explotar, podía emparentarse sin tantos rodeos con algún género sub rocker. Era como sacado de Trainspotting, pero con otra combinación de sustancias ilícitas. Se trataba del primer single de su tercer disco (“The Fat of the Land”, 1997) y lograban así apuntarse en rankings. Su video, con buena rotación en los canales de música de la época, enseñaba a un Keith Flint con una polera con los colores de Estados Unidos y con una actitud demasiado demencial para un simple pop electrónico.

Han pasado más de dos décadas de su arremetida y el trío hoy cuenta con siete obras de estudio: lanzó “No Tourist”, 10 canciones escritas y producidas por el tecladista del trío Liam Howlett, y donde continúan su exploración de vertiginosos ritmos. Esa tensión arraigada en la música del trío inglés está desde el inicio, con ‘Need Some1’, una que va dibujando su inicio con electrónicas sonoridades. ‘Light Up the Sky’ sigue ritmos más ligeros, hasta que llega el turno de la inquietante ‘No Tourists’, que cuenta con una breve letra que repite: “No hay turistas, no hay viajes gratis/ No hay turistas, no hay vistas que ver”. En estos casos las líricas parecen quedar por debajo de lo que son los ritmos, que amenazan con no dar respiro. ‘Fight Fire with Fire’, en conjunto al dúo rapero estadounidense Ho99o9, es una de las que tiene mayor letra y es crítica pura y dura: “Tropas valientes, camuflan mi alma si lloro./ No les importa una mierda si vives o mueres./ Siente el calor y prepárate para la guerra./ Levanta el puño e invierte la guerra./ Luchamos fuego con fuego./ Luchamos fuego con fuego”.

‘Fight Fire with Fire’ o ‘Timebomb Zone’ son dos ejemplos de los gustos de Prodigy por esos títulos golpeadores en las canciones, como si de una banda de metal se tratara. Después de todo, ¿por qué no? ‘Champions of London’ es una de las mejores y ‘Boom Boom Tap’ se vuelve tediosa con la repetición infatigable del título. ‘Give Me a Signal’, corte que contó con la colaboración del cantautor inglés Barns Courtney, pone un cierre cargado de electricidad.

“No Tourists” no anda con rodeos. Está hecho para dos cosas: hacer explotar una pista de baile o dejar aturdidos a los asistentes en una presentación en vivo. Y difícilmente decepcionaría en ello.

Juan Pablo Andrews

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