Ouroboros

Ouroboros

2018. Monofonus Press/Astral Spirits

El disco abre con ‘The Circle’ y la incómoda expresión del chelista estadounidense Fred Lonberg-Holm, verdaderas grietas sonoras a las que el septuagenario saxofonista alemán Peter Brötzmann responde con veloces digitaciones y soplidos cargados de furia y precipitación. Dos nombres que demandan una filosofía instintiva y radical. Dos abstractas ideas que se vuelven a reunir luego de haber editado en el año 2016 la primera de sus publicaciones, “The Brain of the Dog In Section”, disco de caratula similar al presente “Ouroboros”, ya que en ambos aparece el drástico trazo pictórico de Brötzmann bosquejando animales. En el primero, y en forma salvaje, un perro mordía su pene, mientras en este segundo álbum, y en forma más metafísica, una serpiente se dirige a morder la punta de su cola: la imagen del uróboros, símbolo comúnmente referido a la infinitud o a los ciclos (o al eterno retorno), una temática que abordan todos los títulos de las cuatros expresionistas pistas en que se divide el álbum.

Luego aparecen dos extensas improvisaciones que promedian los quince minutos, ‘The Figure Eight’ (que remite a la figura horizontal lemniscata) y ‘The Spiral’. En ambas se percibe el característico lenguaje abrasivo de Brötzmann, el que se explaya a través de una atonalidad frenética y progresiva, dispersada entre los pellizcos no melódicos del chelo de Lonberg-Holm, así como del fragor del arco sobre las cuerdas o, también, de la esporádica abstracción electrónica que nace desde las máquinas del chelista. Sin embargo, no todo es acción y arrebato, ya que por instantes, el desarrollo de las pistas se acerca a la tensa quietud de la música docta contemporánea, esa revolución tonal que comienza a hacerse expresa a partir de las teorías dodecafónicas de principios del siglo pasado de la llamada Segunda Escuela de Viena, una aciaga e intuitiva música de cámara a dos instrumentos impregnados de riesgo y libertad, palabras que por momentos parecieran sinónimos. 

Cierran el álbum los cuatro minutos de la improvisación ‘The Fusion of Opposites’, cuyo desestructurado dinamismo detalla la complicidad de la dupla, una relación que se ha ahondado no solo por los previos encuentros del dúo, sino también porque Lonberg-Holm forma parte del Peter Brötzmann Chicago Tentet, proyecto que ha reunido a conocidas personalidades de la improvisación y del free-jazz de esa inspirada ciudad estadounidense. Si bien la totalidad del álbum se origina en una presentación realizada por la dupla en la Alemania del ya distante año 2011, en ningún caso pierde por ello su importancia. Cada presentación de Peter Brötzmann debiese ser legítimamente publicada. El alemán cuenta más de setenta y siete años, y más de cincuenta haciendo música extrema sin perder ápice de peligro y densidad. Gracias a las redes sociales conocemos de su aún vibrante cotidianidad musical. Sabemos que la continua colaboración con la espigada Heather Leigh, le ha traído una vitalidad que ojalá le sea infinita. 

Carlos Navarro A.

Escucha el disco a continuación y, más abajo, mira una salvaje actuación del dúo con el baterista noruego, Paal Nilssen-Love.

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