Periphery IV: Hail Stan

Periphery IV: Hail Stan

2019. 3DOT Recordings

Es de público conocimiento que alcanzar la independencia creativa es un bien escaso en el mundo de la música, y que cuando esto ocurre, suele ser un punto de inflección en la carrera de las bandas, ya sea para bien o para mal. Libres de cualquier presión externa, Periphery lanza su sexto largo llamado “Periphery IV: Hail Stan” bajo su propia casa discográfica, 3DOT Recordings, lo que propició un ambiente mucho más relajado del que se dio en el anterior “Periphery III: Select Difficulty” (2016), según lo que ellos mismos han afirmado en entrevistas.

El monumental arranque con ‘Reptile’ no deja nada a la imaginación y devela inmediatamente todos los elementos que encontraremos durante el viaje. Esta apertura épica, gigante y dramática es una verdadera declaración de principios que se extiende por casi 17 minutos, y materializa una ambición que por fin encuentra un cauce gracias a exquisitos pasajes instrumentales, contando además con un spoken word a cargo de Mikee Goodman (conocido por su trabajo en SikTh). Por su parte, ‘Blood Eagle’, ‘CHVRCH BVRNER’ y ‘Garden in the Bones’ son pura brutalidad, con una seguidilla de riffs corpulentos que descansan en el palm-mute entrecortado que Misha "Bulb" Mansoor, Jake Bowen y Mark Holcomb manejan a la perfección, explotando a rabiar todos los elementos insignes del djent. En la misma senda, ‘Follow Your Ghost’ y ‘Sentient Glow’ (cover de Haunted Shores) muestran dos caras de Spencer Sotelo que están bien delimitadas. En la primera no da respiro con sus guturales voluminosos, mientras Matt Halpern mantiene la atmósfera en un estado de levitación desde la batería hasta llegar a la mitad, cuando las guitarras y el piano cambian el rumbo para cerrar en medio de una epopeya triunfal. En la segunda, se aprecia todo el poder melódico del vocalista, en una versión que alcanza otro vuelo y agrega el toque que faltaba.

Recorriendo otros derroteros aparecen ‘It's Only Smiles’ y ‘Crush’, dos ejemplos del acercamiento de Periphery a sonidos más amigables. Aquí, la grandilocuencia no radica en lo intrincado de los arreglos, sino en la altura alcanzada a punta de coros melódicos y bases electrónicas que agregan una tonalidad distinta al registro y sirven para mostrar algo de diversidad en medio de tanta ferocidad. Otra de las que marca este rumbo es ‘Satellites’, que comienza con guitarras y voces limpias, pero luego se ve envuelta en un fuego abrasador para cumplir la misión de cerrar el disco en alto, labor que no puede ser soslayada en ningún trabajo de los estadounidenses.

A pesar de que ya no cuentan con el bajista Adam "Nolly" Getgood como miembro oficial desde el 2017 y solo colabora como músico de sesión, el resultado es un disco lleno de ideas frescas que reafirma los valores que defienden desde sus inicios, pero esta vez con más ojo en la instrumentación, la orquestación y los estribillos, además de expandirse hacia lo electrónico y operático.“Periphery IV: Hail Stan” es un disco de balances, no sólo porque logra equilibrar positivamente la agresividad con momentos más emotivos, sino porque es fruto de un proceso en el que la banda se siente a gusto corriendo con colores propios y se muestra segura de la ruta que ha tomado. Entienden perfectamente quienes son y eso es solo una señal positiva de que su maduración los lleva por buen camino.

Pablo Cerda

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