Peeping Tom

Peeping Tom
2006. Ipecac Recordings

Por fin apareció uno de los discos más esperados del legado que Mike Patton construye día a día con sus múltiples y siempre inesperados grupos, colaboraciones y proyectos. Más anhelado aún, por quienes cansados de las experimentaciones demenciales de Fantômas y de otras creaciones del ex Faith No More, ansiaban un disco de canciones tradicionales, que mostraran las conocidas cualidades del cantante en un contexto más accesible.

Y a pesar de que esto no deja de ser cierto, y que realmente las once canciones de este debut de Peeping Tom son más digeribles, tampoco crean que se encontrarán con un disco parecido a FNM, a excepción de un par de canciones que podríamos relacionar con los temas más tranquilos de la banda disuelta tras “Album Of The Year” de 1997. Aunque hay elementos del hard rock en un par de temas, básicamente el álbum está compuesto por excitantes texturas musicales, líneas vocales entretenidas, lúdicas e intensas, y colaboraciones con los más diversos artistas, en la mayoría de los casos, pioneros o cabecillas, de sus respectivos estilos.

Ejemplos claros son la participación de grupos y músicos del peso de Massive Attack, Dan “The Automator” Nakamura,  el precursor del drum n’ bass Amon Tobin, el interesante músicos de la electrónica ambient Odd Nosdam, el maestro de la manipulación de las tornamesas Kid Koala, e incluso, cantantes tan alejadas del universo “pattoniano” como Bebel Gilberto y la joven Norah Jones.

Como última observación general, diría que en algunos temas, el sabor y la sensibilidad, se acerca más que a FNM, a otro de las bandas disueltas de Patton, como Mr. Bungle. Esto, sobre todo, por las líneas vocales y por algunas instrumentaciones, donde hay un interés por el trabajo sónico que podríamos relacionar con una que otra canción de los ex pupilos de John Zorn. Como sea y cuantas sean las correspondencias que podamos encontrar, Peeping Tom tiene el mérito de tener sus propias, particulares y específicas características que lo convierten en un proyecto único en la obra del fructífero y siempre hiperquinético vocalista.

Después de estas consideraciones, entremos de lleno a esta nueva aventura musical, que ha sido denominada como el álbum que demuestra la “sensibilidad pop” del cantante. Y la verdad que al lado de discos como “Delirium Cordia” o “Suspended Animation” de Fantômas, no es difícil considerar pop a este disco, pero haría la salvedad que es un pop en el contexto siempre original y lanzado hacia el futuro de Patton. Una especie de art-pop, indie-rock, pop electrónico o psico-pop, quizás serían mejores acercamientos a la música de Peeping Tom, aunque como siempre, categorizaciones nunca del todo satisfactorias.

El álbum parte inmediatamente con un gran tema, lleno de groove y onda, como lo es “Five Seconds” junto a Odd Nosdam. Una canción llena de texturas electrónicas, con una melodía didáctica, que de pronto entra a los cánones más desquiciados con Patton gritando en varias pistas de voz a todo pulmón en la parte media. Una pieza que entusiasma en una primera oída y que podríamos describir como de un metal electrónico, en el que es, sin duda, uno de los temas más alocados del disco. ¡Por suerte que era el álbum que iba a demostrar la sensibilidad pop de Patton!    

Esta vez junto al creador de Gorillaz y Lovage, Dan “The Automator” Nakamura y el rapero Rahzel, “Peeping Tom” continúa lleno de vigor con la enigmática melodía de “Mojo”, un tema muy entretenido con un coro contagioso y con bases de gran originalidad sónica. Una canción, que a diferencia de la anterior, sin ningún problema, podría funcionar como single radial. Además, la versatilidad de Patton en el micrófono, se hace patente en este tema con susurros, partes habladas y melodías llenas de poder, que nos muestran al cantante en el mejor de sus momentos.

En la más densa “Don’t Even Trip” junto a Amon Tobin –importante músico brasilero del jazz electrónico que ha trabajado con artistas del peso del trompetista Erik Truffaz-, Peeping Tom sigue en su línea: es decir, tupidas alfombras electrónicas, elaborado trabajo vocal, melodías juguetonas, utilización de ruidos y como siempre, con las distintas pistas de voz grabadas como el elemento fundamental.  Esta vez acompañado del rapero Kool Keith, Peeping Tom se adentra en los cánones del rap experimental, donde Patton comparte de interesante manera su voz con los fraseos de Keith. Son atrayentes también las atmósferas electrónicas, que entremedio de la canción, le entregan un halo de misterio a un tema de rebeldía rapera.

Esta vez reunido nuevamente con Nosdam y con el rapero Jel, “Your Neighbordhood Spaceman”, es un tema bastante más viscoso y de estructura más compleja que la mayoría de los anteriores, en un claro acercamiento a la sensibilidad Mr. Bungle, con tres partes melódicas bien definidas e intenso trabajo sónico. “Kill The DJ” de inmediato lleva nuestra mente a los ambientes tan particulares creados por los pioneros trip-hop Massive Attack, aunque va evolucionando hacia territorios de mayor peso, sobre todo, cuando entra al coro. Un tema atractivo, que además contiene una parte rapeado en el medio, pero que de algún modo, decepciona por la expectativa mayor creada por la presencia de la banda de Bristol.

El electro bossa de “Caipirihna” junto a la cantante brasilera Bebel Gilberto, es realmente un regalo de groove y buena música en el contexto de Peeping Tom, con Patton junta a la hija del legendario Joao Gilberto en perfecta armonía. Una composición que sin duda le da un respiro al disco y que de manera exquisita, mezcla las voces de los dos involucrados en una melodía llena de aciertos. Además, por primera vez los tupidos arreglos electrónicos que cruzan el álbum son complementados con toda la calidez de la guitarra acústica.

Reunido con Kid Koala, el disco sigue con “Celebrity Death Match”, donde se combinan a la perfección las bases experimentales típicas de Koala con la melodía directa de Patton, en un tema bastante más obtuso que el anterior. La más circense “How U Feelin?”, nuevamente nos lleva al lado más lúdico del disco, esta vez con el cantante apoyado en la voz por el rapero Doseone, alias de Adam Drucker. Aquí Patton se luce con sus tonos vocales altos y bajos, en una composición, que incluso, hace algún guiño a la música docta.

Una de las grandes canciones del disco es “Sucker”, esta vez en colaboración con Nakamura y la ya mencionada Norah Jones, donde no deja de ser divertido escuchar a la muy señorita Jones diciendo groserías e improperios junto al siempre demencial y muy irónico Patton. Más allá de aquello, un tema de gran carácter y lleno de potencia sónica y vocal por parte de ambos protagonistas en la sección cantada. Para finalizar, “We’re Not Alone” junto a la sensibilidad más noise de Dub Trio, es sin duda, un regalo para los que esperaban en el disco una cercanía estilística a Faith No More. Un tema que por primera vez retoma lo más pesado del primer corte del disco, con un coro que recuerda lo más rockero de FNM, y donde se agradece una melodía imponente, y por fin, el sonido clásico del rock creado con bajo, guitarra y batería.

Una placa, que como se ha dicho, se inserta en la estructura de canción tradicional o canción popular, es decir, con todas sus letras, en el formato pop. Pero no confundirse: estamos frente a un trabajo que no necesita romper estructuras para ser revolucionario y absolutamente original en el contexto de la obra de Patton. Con este disco el cantante se aburre de sus experimentaciones, de su pintar al revés -por hacer una analogía con la pintura-, y demuestra la clase de músico que es, con un disco, que si bien, no viene a demostrar nada, si confirma a Patton como uno de los artitas más diversos y vitales de la escena musical actual.

Héctor Aravena A.-

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