Painting with

Painting with

2016. Domino Records

Desde 2003 hasta 2009, Animal Collective nos brindó una racha de discos maravillosos, aplaudidos con justa razón de manera casi universal. Prácticamente cada acción suya entre “Here Comes the Indian” y “Merriweather Post Pavilion” era infalible, pero el hechizo se rompió hace tres años y medio cuando “Centipede Hz” insinuó que la época dorada del grupo ya había terminado, que no quedaba mucho más por entregar. Aun así, la salida de “Painting with” merecía expectación: había que darle el beneficio de la duda a una banda tan rica en buenas ideas, una remontada era posible.

Sería un agrado estar acá celebrando ese repunte, pero no es el caso. El décimo álbum de los estadounidenses califica como la primera gran desilusión del año. Los miembros del grupo dicen que realizarlo fue una aventura increíble, un proceso exploratorio con varios hitos, como tener a su entera disposición un impresionante arsenal de bizarros artefactos sonoros e incluso contar con los servicios de ilustres como, por ejemplo, John Cale, el ex Velvet Underground. Qué alegría por ellos. El problema es que absolutamente nada de eso se traduce en alguna canción. Suenan más alucinados que alucinantes.

Tristemente, “Painting with” parece una copia de Animal Collective hecha por músicos menos talentosos. La mayoria de las canciones saltan de un lado a otro como impulsadas por un gigantesco resorte, pasan por traviesas y lúdicas, pero no dejan mucho: son tan escurridizas que ninguna se engancha a la memoria, algo que sí ocurría antes cuando, por más que hubiese experimentación, aún afloraban ganchos pop dignos de atesorar. Lo curioso (y deprimente) es que la cualidad mutante del repertorio también se evaporó. Estamos frente a una versión convencional del grupo.

Aparte de los gusanos cerebrales, en el camino perdieron las capas y capas de sonido que caracterizaban su impronta y la volvían algo único. Su forma de encarar las cosas ahora es tan frontal que termina aburriendo, se torna plana. Hay momentos en que las voces, siempre entre Beach Boys y Sparks, ofrecen redención ('FloriDada', 'Golden Gal'), pero el modo en que insistentemente las recortan y yuxtaponen en otros temas ('Lying in the Grass' y 'Summing the Wretch', dos casos flagrantes), como para darle un efecto atropellado a las palabras, arruina el buen cometido. Ya a la altura de 'The Burglars' el vértigo se transforma en náusea, y eso que no es ni siquiera la mitad del tracklist, que sigue sin ofrecer un respiro hasta marear de tanta mediocridad. 'Natural Selection' resume las falencias del disco: todo lo que intenta hacer ya lo hizo alguien antes y mejor, la base robótica tipo Daft Punk en “Discovery” o Timbaland en la producción de 'Pony' de Ginuwine, el apresuramiento agitado que Hot Chip manejaba con maestría en una canción como 'Out at the Pictures'. Raya para la suma: no hay caso con Animal Collective. “Painting with” es un fracaso que se salva rasguñando de ser un desastre.

Andrés Panes

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