Diluvium

Diluvium Obscura

2018. Relapse Records

Los injustos perjuicios que penden sobre las ramas más técnicas del metal no deberían sorprender a nadie, ya que muchos oyentes se agobian ante tanta complejidad y se apresuran a considerarlo un ejercicio pretensioso, frío y sin sentimientos. Por suerte, no todo es blanco y negro, y una cantidad no menor de buscadores de sonidos intrincados esperaban ansiosos por lo nuevo de Obscura, cultores de un estilo en el que los adjetivos negativos y las percepciones apresuradas quedan fuera de la discusión, argumento avalado por una discografía sólida que los sitúa entre las bandas más interesantes del death metal progresivo actual, a pesar de los nombres destacados que han pasado por sus filas.

Si “Akroasis” (2015) ya había dado señas de ser un álbum de alta factura, “Diluvium” vuelve a mostrar que los germanos tienen un compromiso ineludible con la calidad, poniendo énfasis en los detalles, la melodía y la estructura de las nuevas composiciones, sin dejar de lado la bestialidad que los caracteriza. En cortes como ‘The Conjuration’ y ‘Ekpyrosis’, Kummerer y los suyos se jactan de ser buenos hijos del metrónomo, corriendo a toda velocidad en su faceta más agresiva, pero ‘Emergent Evolution’, ‘Clandestine Stars’, ‘Diluvium’ y ‘Mortification of the Vulga’ constituyen la evidencia fehaciente de la dirección más imaginativa, diferente y aguerrida que toman en el nuevo larga duración, con un vocalista que sobresale jugando entre lo gutural y lo robótico para complementar los coros, efecto distorsionado que logra con un codificador de voz, lo que establece una atmósfera futurista y siniestra deudora de la mejor ciencia ficción.

Los elementos sinfónicos de ‘Ethereal Skies’ y la exquisita introducción de guitarra acústica de ‘Convergence’, sumados al excelente trabajo en el bajo fretless de Linus Klausenitzer en ‘The Seventh Aeon’, ‘An Epilogue To Infinity’ y el bonus track instrumental ‘A Last Farwell’, agregan dinamismo a un registro que rompe moldes y estereotipos, además de atreverse con elementos novedosos que llevan el sonido de los alemanes a una nueva dimensión, todo con una producción bien definida que permite percibir cada detalle que el guitarrista Rafael Trujillo y el baterista Sebastian Lanser desarrollan en diálogos de ferviente musicalidad.

Si de algo podemos estar seguros es que Obscura no decepciona ni aburre, ya que lo suyo es combinar el perfeccionismo con un lenguaje sonoro expresivo que sorprende. Hay razones de sobra para pensar que “Diluvium”, la cuarta parte de la saga que comenzó con “Cosmogenisis” (2009), es el mejor final que la intrincada historia conceptual podría haber tenido, ya que no solo representa la culminación de casi una década de crecimiento, sino que la materialización de una propuesta que fluye con soltura, a pesar de lo ensimismado de su técnica. Es una colección de canciones diseñada de manera inteligente y con obcecada precisión, características que no deberían ser ajenas al seguidor de Obscura, una agrupación de emergente evolución capaz de derribar los perjuicios. A veces, más es más.

 Pablo Cerda

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