Controlled Chaos

Nita Strauss - Controlled Chaos

2018. Sumerian Records

No hay ninguna duda que a sus 32 años, Vinita Sandhya Strauss es la guitarrista del momento. Más conocida como Nita Strauss, es la primera mujer en tener su propia línea de guitarras signature de Ibanez, primera mujer en ser portada de la revista Guitar Player y desde el grupo de versiones The Iron Maidens, saltó al estrellato mundial al unirse hace cinco años a la banda del gran Alice Cooper en reemplazo de la guitarrista australiana Orianthi.

Faltaba entonces su disco debut como solista y eso es lo que nos presenta “Controlled Chaos”, un disco instrumental lleno de shredding que hará las delicias de los amantes de las virguerías guitarreras. El disco es una amalgama de diferentes estilos dentro del rock y el metal, a veces utilizando complejas estructuras, y en otros momentos dándole total protagonismo a las melodías. Con una intro marcial de nombre ‘Prepared for War’, la primera muestra de virtuosismo de Nita llega de la mano de ‘Alegria’, una pieza vigorosa y galopante plagada de solos, pero siempre con una alta dosis melódica en sus fraseos rítmicos. La cosas se ponen más técnicas e intensas en ‘Our Most Desperate Hours’ que incluye algunos blast beat de batería y unos solos a la velocidad de la luz por parte de Nita. ‘Mariana Trench’ incluso demuestra el gusto de la guitarrista por el material más extremo de bandas como Morbid Angel y Cannibal Corpse, en un tema que se puede catalogar como death metal técnico-instrumental.

A partir de la segunda mitad del disco, las sonoridades cambian hacia texturas más relajadas de rock fusión y en la bella ‘Here with You’ con aires de balada, se puede apreciar la influencia del gran Jason Becker, uno de los máximos héroes de Nita y a quien pudo conocer recientemente, mientras que en ‘The Stillness at the End’ las melodías recuerdan a Joe Satriani. El estilo neoclásico de ilustres como Yngwie Malmsteen o el primigenio Tony Macalpine, queda patente en la gran ‘The Quest’ que se inicia con piano y luego se desbanda en un maremágnum de notas a toda velocidad, y si tu apellido es Strauss, esta moderna versión barroca de la música clásica queda perfecto. ‘Hope Grows’ nos muestra la faceta en guitarra acústica de Nita, en un tema reposado y climático de bellas y delicadas melodías. Los punteos acústicos siempre son un desafío para cualquier guitarrista y aquí están bordados con la excelencia y elegancia de un sastre refinado. ‘Lions Among Wolves’ retoma el extremismo sónico con el uso de riffs staccato y también del oscuro tri-tono, pero sobre ellos, Strauss construye pasajes de intensa melodía. Los ritmos enrevesados de ‘Pandemonium 2.0’ son hirientes como un latigazo pero luego aparecen esas melodías orientales en plan Friedman/Becker y la canción alcanza un vuelo supremo hasta su ocaso. Y para el final del disco Nita nos demuestra que tampoco quedó ajena a la fiebre de Queen y su versión instrumental de ‘The Show Must Go On’ está a la altura de tamaña canción. Violines y chelos embellecen las líneas de guitarra y el resultado final es fantástico, donde de seguro el maestro Brian May se sentirá alagado cuando esto llegue a sus oídos.

Buen debut de Nita Strauss en un disco que nunca se hace aburrido a pesar de la gran cantidad de escalas que cada canción posee, donde incluso el auditor casual, no necesariamente fanático de los discos instrumentales de guitarra, encontrará buena música aquí para cultivar su oído. Ahora sólo falta que Nita le ponga su rúbrica guitarrera a un gran disco del padrino del shock rock.

Cristián Pavez

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