The Neon God Part 1: The Rise

The Neon God Part 1: The Rise
2004 Sanctuary

Siempre le he tenido simpatía a Blackie Lawless, quizás porque crecí escuchándolo o tal vez, porque tiene una lengua tan larga y viperina como la de Gene Simmons. Lo cierto es que Lawless es Wasp y Wasp es Lawless, así de simple.

Con Chris Holmes entrando y saliendo en las diferentes etapas de la carrera de la banda, todas las decisiones siempre las ha tomado Blackie y, desde un tiempo a esta parte, el señor Blackie Lawless ha estado “revisitando” su propia carrera: Primero con el álbum “Helldorado” emuló el sonido rockanrolero de su hit ‘Blind in Texas’ de su segundo disco “The last command” (’85). Luego, con “Unholy terror” recreó el lado heavy y oscuro de “The Headless Children” (’89), en mi opinión lejos el mejor álbum de Wasp, y hoy, con esta primera parte del conceptual “The Neon God”, nos trae de vuelta el sonido y temática del “The Crimson Idol” (‘91), que, “coincidentemente”, también era un disco conceptual…

¿Blackie se está quedando sin ideas o qué? Escuchando el disco y comprobando que el sonido de la producción y la estructura de las composiciones son tan “calcadas” a las de “Crimson Idol” pienso “superficialmente” que sí. Es una buena “autocopia”, pero de todas formas me quedo con “Crimson” simplemente porque es el “original”, salió primero… pero al ir penetrando en las profundidades de “The Neon God”, uno se da cuenta que, de todas formas, el álbum es notable… bueno… ¡¡¡juzguen ustedes!!! Total, yo siempre quedo como el malo de la película haciendo el papel del abogado del diablo, aunque esa responsabilidad no me incomoda para nada.

En el line-up 2004 aparece el gran Frankie Banali (ex batero de Quiet Riot y que también tocó en “Crimson”), Mike Duda que lleva un buen rato como bajista de la banda, el nuevo guitarra solista (muy efectivo) Darrel Roberts y por supuesto el propio Blackie, que también metió varios solos de guitarra y que sigue cantando en gran, gran forma.

Como les decía, el disco está muy bueno y a través de él podemos conocer la historia de Jesse Slanne, un chico de 6 años que al quedar huérfano de padre y madre, es enviado a un orfanato. Ahí conocerá las peores atrocidades como las que relata la letra de la oscura y deliciosamente diabólica ‘Sister sadie (and the black habits)’, pero Jesse también descubrirá que tiene un gran poder para manipular la mente de las personas… terror, religión, política y sexo componen la mezcla letal de este cocktail sobre la que se nutre la historia, por lo que contar con el booklet con las letras se hace fundamental para poder seguir el desarrollo de los hechos.

En lo propiamente musical, no dejen de disfrutar de excelentes y variados tracks como la potente ‘Asylum 9’ (gran baquetear de Banali), ‘What I’ll never find’ (una excelente power ballad con esa voz melancólica de Lawless que le sale tan bien), ‘X.T.C. Riders’ (con excelentes solos de Roberts), la oscura y conmovedora ‘Me and the Devil’ (¿Blackie me la habrá dedicado a mí?), o la final y veloz ‘The raging storm’.

¿Qué se habrá guardado Blackie para la segunda parte de la historia? Espero que algo igual de bueno, bizarro y freak que “The rise” (“la ascención”) ¿se irá a llamar “The Fall” la segunda parte por casualidad?

Cristián Pavez

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