El ayuno de las causas imposibles

Nanook El Último Esquimal

2018. Discos La Modelo 

Nanook el Último Esquimal es un quinteto con una propuesta congruente la cual ha venido desarrollando a través de tres álbumes y un EP. Su aproximación al rock alternativo es un tanto visceral pero sin abandonar la exploración a través de efectos sonoros, percusiones latinas y matices acústicos. Las letras urbanas nutren su prosa, y el sarcasmo es un recurso a la orden del día. 

“El ayuno de las causas imposibles” es un título bastante peculiar, y de alguna manera encaja en la irreverencia propia de un conjunto que se ha construido a pulso en bares y sucios locales; sin demandar mucho de la industria musical… sin esperar nada de ella. 

El disco es producido por Andrés Silva, baterista del grupo, y se ha publicado bajo su propio sello. Nanook entiende el “Do it yourself” sin llevar crestas ni cadenas. Hay momentos álgidos, pasajes lúgubres y tonadas simpáticas. Como ya lo hiciesen en “El pánico no se azara” (2015), aquí desfilan cuestionables sujetos protagonistas de historias inverosímiles, aunque sin un trasfondo tan citadino como el de dicha obra. 

El álbum expone un mejor trabajo en lo que a guitarras se refiere aunque la mezcla infortunadamente no es la mejor. Hay canciones que están más alto que las otras como es el caso de ‘La ventana’, que si no te percatas del volumen puede que explote en tus auriculares. El trabajo vocal cae en lo cansino y a menudo se hunde entre la enérgica instrumentación, además las baterías son algo planas. Nanook quizá deba buscar una asesoría de cara a una próxima grabación.  

Con lo anterior no nos privamos de dos piezas instrumentales como ‘Sua Marmota!’ y ‘00.28.51.23 (Madrogado)’, que son bastante atractivas. También quisiera destacar la desenfadada ‘Quema las cortinas’, la siniestra ‘When Reaper Comes’, el rock n’ roll de ‘Stoney Mcgill’, la cadencia de ‘3910’ y la belleza de la sencilla ‘Ni dioses ni astronautas’. 

La tradición garagera de estos músicos más su espíritu nómada permite vislumbrar una mayor evolución. Entre virtudes y defectos este disco entretiene, pero es quizá en los conciertos donde esté el valor de su ayuno. 

Ricardo Suescún 

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