Feel the Misery

Feel the Misery

2015. Peaceville Records

My Dying Bride, una de las bandas pioneras de la amalgama entre doom y death, junto con Anathema y Paradise Lost, vuelve a la carga, dos años después del EP “The Manuscript”, y el larga duración ”A Map of All Our Failures” (2012). Como es de esperar en “Feel the Misery”, el primer álbum con la leyenda de Calvin Robertshaw empuñando nuevamente la guitarra, desde su repentina partida en 1999, la opresiva masa de melancolía de MDB nos hace sentir la miseria desde el arranque.

De una huella de feedback, emerge 'And My Father Left Forever', con cadenciosos riffs, enfundados en amenazadores kicks de batería. Crepitando desde el letargo hacia una brutal sección acelerada, donde la voz heróica de Stainthorpe brilla, propulsada por raudos stacattos a cargo de Craighan y Calvin, y los violines y teclados concisos de McGowan (aunque levemente ahogados en la mezcla), preludia la magistral “To Shiver in Empty Halls”, donde los gruñidos bestiales y las progresiones de las cuerdas generan un amalgama irresistible, que sólo es superado por la arrolladora atmósfera generada en el segmento final del track, con el inquietante piano y el monólogo de Stainthorpe. A pesar de que la producción, cruda y opaca, impide apreciar todo el trabajo de Mullins en la batería, y los sombríos bajos de Abé, el material que la banda ha compuesto en esta ocasión es de una genialidad tal que la calidad del registro pasa a segundo plano.

Cualquier duda sobre la capacidad de MDB para continuar diseminando ruina y evocando su legado de gloria es disipada por el tono elegíaco de 'A Thorn of Wisdom', una magistral obra de desesperación, donde Abé y McGowan, ofician de maestros de ceremonia (por primera vez en la placa, con un volumen en la mezcla digno de su talento), acogiendo la voz agobiada de Aaron, magnificada mediante múltiples efectos vocales. 'I Almost Loved You', descansando exclusivamente en el trabajo de teclados y voz, es un lamento severo y afectado, que forma una dupla aniquiladora junto a la soberbia y descomunal 'Within a Sleeping Forest', un milagro sólo posible gracias al innegable balance químico entre sus elementos, y al perfeccionamiento de un oficio, pulido durante veinticinco años de agonía. No hace falta decir más, es el arte de convertir el tormento en éxtasis, y ellos son amos de sus dominios. A sentir la miseria.

Nuno Veloso

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