The Moonlight Butterfly

The Moonlight Butterfly
2011. Thrill Jockey

Hay canciones en que el vocablo “fuerza” no es sinónimo de beats machacantes y guitarras llenas de fuzz. En el caso del último lanzamiento de la banda The Sea and Cake, la idea calza perfecta, ya que nos encontramos con una potencia que abruma desde la emotividad, definiendo un estilo que se ha fraguado por años.

Si el primer corte de este mini álbum, titulado ‘Covers’, demuestra que los de Chicago, pueden ir a la par con los sonidos cadenciosos del indie-pop, con ‘Lyric’ dan el salto cualitativo y explotan las texturas, a través de las guitarras de Sam Prekop y de Archer Prewitt, junto a las interesantes atmósferas que el mismo Prekop, logra conseguir a través de la utilización de sintes análogos.

La inclusión de sintetizadores, le da a la banda un plus y una suerte de actualización a su propio estilo. Esto queda en evidencia con ‘The Moonlight Butterfly’, que se construye sólo con la utilización de teclados. No obstante, el sonido más concreto del cuarteto, reaparece con ‘Up on the North Shore’, aunque también con un trabajo en guitarras más atmosférico.

Hay que dar créditos también a John McEntire (que de hecho, grabó y produjo de gran forma este trabajo) y a la labor de Eric Claridge, quien no solo pulsó el bajo, dándole ese sonido tan característico. También contribuyó con el arte de este mini-disco, dando cuenta del constructo artístico completo que entrega el conjunto de Chicago en cada trabajo.

Relacionado con lo anterior, ‘Inn Keeping’ se muestra como la composición que resume, de alguna u otra forma, las ambiciones artísticas que se presentan en este cedé. Por un lado, su extensión (poco más de 10 minutos) permite que el grupo explore tanto sus influencias (marcadas por el krautrock) como también, esta nueva fase creativa, en la que los sintetizadores ganan un rol cada vez más protagónico.

El cierre con ‘Monday’, de particular belleza, concluye de notable forma el disco y exhibe cómo el cuarteto, sin alejarse demasiado de la fórmula de pop jazz elegante y precisa que ha cultivado, puede viajar hacia otros rumbos sonoros y agregar nuevas cuotas de originalidad a su discurso musical.

Felipe Kraljevich M.

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