Coordenadas

Montaña

2018. Independiente 

La llamada música instrumental, aquella que carece de vocales, tiene siempre el desafío de cautivar sin los encantos y trucos que propone una garganta. En el horizonte figura aquel estilizado jazz que desafía al interprete y juega con los sentidos del escucha, al otro costado están los sonidos faltos de carácter que hacen alguna tonada propia de consultorio médico. En el medio se perciben propuestas como las de este joven cuarteto capitalino. Montaña es una eléctrica amalgama. 

“Coordenadas” es su opera prima. Una producción compuesta por doce canciones completamente instrumentales. La banda pone sello a esta oferta: math rock y post-rock. Digamos que el grueso del material son derivaciones melódicas, ritmos marcados y trabajadas capas de decibeles. 

Cuesta diseccionar el álbum dada la aparente unión existente entre todas las piezas. Ese hilo conductor se estable con los títulos de las canciones que hacen honor a las altas superficies a las que hace honor el nombre de la banda: ‘Fuji’, ‘Kilimanjaro’, ‘Himalaya’, y ‘Andes’, por ejemplo.

A medida que avanzan los temas Montaña profundiza con este sonido, dulce e incisivo. Cuesta no pensar en un referente como el de los escoceses Mogwai cuando se aprecian los paisajes creados a partir de reiterativos acordes, finos arreglos y cierta urgencia por dejar liberar las emociones. 

Complicado ponderar algún track por encima de los otros. En síntesis una fascinante entrega musical de parte de este cuarteto. Un desfogue noise en el que una técnica sencilla y bastante inspiración llegaron a buen puerto. La música de Montaña se percibe radiante y con el sustento necesario para prescindir de un cantante en los 46 minutos de duración de la placa. Ya han expuesto sus capacidades en directo, como fue el caso de Rock al Parque, y ahora en el estudio capturan la esencia de estas singulares melodías.  

Ricardo Suescún 

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