Molecular Heinosity

Molecular Heinosity

2009. Inside Out Music


En el vasto mundo del Heavy Metal hay tipos que sin duda alguna destacan por la gran creatividad con la que abarcan el género. Dentro de este selecto grupo se encuentra Derek Sherinian, que a base de teclados virtuosos y distorsionados logra transmitir canciones potentes que se pasean desde el jazz fusión hasta el metal más duro. Con “Molecular Heinosity”, su último disco de estudio, Sherinian una vez más se vuelca al camino seguido por sus trabajos anteriores. Con una paleta de 9 temas bastante directos el disco muestra al ex Dream Theater en plena forma.


Los fuegos se abren con ‘Antarctica’, en el cual riffs arrastrados y un solo de guitarra en clave de jazz fusión marcan el paso. Luego el tema se vuelca hacia parajes más pesados y virtuosos, que recuerdan todo el tecnicismo metalero de Dream Theater y en donde Sherinian se luce en los sintes. Mención aparte merece el notable trabajo de la guitarra. En ‘Ascension’ se nos presenta un momento algo curioso, un momento casi místico que de alguna forma viene a calmar la trepidancia del track anterior.

Pegado al corte pasado que funciona a modo de pequeña obertura viene ‘Primal Eleven’, en el cual nuevamente vuelven los riffs arrastrados y las armonías técnicas entre guitarra y teclado. Una vez más, Sherinian comienza a pasearse sin aspavientos desde el Jazz hasta el Heavy Metal. Cabe señalar los excelentes músicos que acompañan a Sherinian en esta odisea, y que quedan de manifiesto con ejecuciones impecables de guitarra, batería y bajo. A pesar de lo anterior, es imposible el evitar notar que el tema de pronto se antoja demasiado como un ejercicio de jazz-metal un tanto apático, ya que incluso los solos de pronto suenan demasiado “ordenados”.


‘Wings Of Insanity’, es sin duda uno de los momentos más altos. Con una potencia avasalladora y guitarras potentes, este tema sencillo y directo entrega esa contundencia necesaria en todo disco de metal que se precie como tal. Una vez más Sherinian deslumbra en los solos, haciendo gala de la impecable técnica que le ha catapultado como uno de los grandes tecladistas del momento. ‘Frozen By Fire’ continúa con la potencia marcada por su predecesor, pero esta vez en clave más épica, con instantes de armonías neoclásicas y una batería trepidante. Nuevamente la guitarra y el teclado se convierten en protagonistas insignes, devastadores y letales. Una muestra más de la versatilidad de Sherinian.

‘The Lone Spaniard’, el sexto corte del disco, transita por aguas calmas, dejando atrás la contundencia de los anteriores. Es un track que va agarrando fuerza, entregando finalmente el protagonismo a la guitarra. No aporta demasiado al álbum en general, pero cumple de forma correcta con la misión de tranquilizar el vértigo alcanzado por Sherinian y compañía.


A continuación se nos presenta ‘Molecular Intro’, pequeño corte que sirve de introducción a ‘Molecular Heinosity’. En realidad no se puede decir mucho más, es tan acotado su aporte al conjunto general del disco que no vale la pena seguir ahondando, porque se percibe más como una batalla entre la guitarra y el teclado que un tema. Es una especie de jam de tres minutos y algo en el que Sherinian se vuelve el protagonista absoluto, pero en el que se deja de lado la ambición por fabricar una composición mejor mancomunada.


‘So Far Gone’ es el último tema del disco. Aquí el gran Zakk Wilde colabora con Sherinian en la voz y guitarra, tal como lo hizo en el disco “Mythology” (2004). Es composición sólida, contundente y llena de fuerza, que desde el minuto tres y algo se transforma en una tromba imparable. Los solos de teclado y guitarra se apoderan del tema, volándote la cabeza. Luego se vuelve a la tranquilidad inquieta de un inicio, para terminar de conformar una canción simplemente notable.

En resumen, “Molecular Heinosity” nos muestra a un Derek Sherinian en plena forma la hora de rockear, dejando muy en claro que ya es toda una eminencia de los teclados pesados y distorsionados. Sin embargo, el disco a momentos se vuelve un ejercicio musical-intelectual un tanto apático. De pronto se echa de menos esa “simpleza” y crudeza que convierte al los álbumes en grandes obras de arte.

Seguramente este CD es más bajo que anteriores, como el notable “Mythology” por ejemplo, pero es un muy buen punto de inicio para aquellos que se inicien en este mundo Sheriniano plagado de riffs poderosos, quiebres sorprendentes y sobre todo por teclados devastadores.


Paolo Becerra Farías

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