Kin: Original Motion Picture Soundtrack

Kin Mogwai

2018. Rock Action/Temporary Residence

“Kin” es una película de ciencia ficción protagonizada por Myles Truitt en el papel de Elijah Solinski, un adolescente adoptado que encuentra una bazuca de alta tecnología con el poder de volar todo a su paso. Entre las explosiones, las persecuciones y otras innumerables escenas de acción, se esconde el drama de una familia de escasos recursos domiciliada en Detroit que vive la falta de su figura materna y, al mismo tiempo, el regreso de Jimmy, hijo mayor del clan y medio hermano de Elijah que pasó por la cárcel e intenta reconstruir la relación con su padre, ambos personajes encarnados por Jack Reynor y Dennis Quaid, respectivamente. 

Con este telón de fondo, Mogwai entrega una colección de nueve canciones que figuran como el soundtrack para la superproducción escrita por Daniel Casey, dirigida por Jonathan y Josh Baker, y producida por Shawn Levy y Dan Cohen, los hombres detrás de “Stranger Things”. De hecho, la asociación con la exitosa serie de Netflix sirve para entender los caminos musicales trazados en esta nueva entrega. Además de que ambos protagonistas son increíblemente jóvenes, sus mundos se alimentan de un encanto vintage del cual es difícil escapar. Mientras Mike Wheeler recorre el pueblo de Hawkins en plenos años 80, Elijah Solinski lo hace en un Detroit que parece congelado en el tiempo debido al estancamiento económico. Esto presenta el panorama perfecto para que ‘Flee’ irrumpa con su atmósfera claustrofóbica generada a partir de sintetizadores retro que crean beats repetitivos y comprimen con la fuerza de una boa constrictor. Pasando por distintos estados, el instrumento electrónico es una pieza clave para desarrollar el minimalismo oscuro de ‘Funeral Pyre’, que se entrampa en un túnel sonoro sin salida, y la potencia sentimental de ‘Donuts’, extendiéndose para reventar gracias a una guitarra y batería que se entrelazan provocando ese trance que tanto buscamos cuando se trata de los escoceses. 

A medida que avanza el disco, es fácil encontrarse con las señas de identidad de la agrupación. La gracia es que las utilizan en un contexto que tiene un fin visual y, aún así, logra mantenerse viva como pieza estrictamente sonora. En todo momento, los europeos hacen gala de su capacidad para manejar las texturas a su gusto, con el piano como centro neurálgico en la melancólica ‘Eli’s Theme’, la oscura ‘Miscreants’ y la volátil ‘Scrap’. Este tono contemplativo produce una sensación de calma general con momentos de exaltación muy bien cuidados, a veces melodramáticos en ‘Guns Down’ y ‘KIN’, pero también luminosos en el final comandado por ‘We’re Not Done (End Title)’, evidencia de que pueden jugar con líneas vocales en clave shoegaze para concebir una canción animada y de mucha fuerza que, según las palabras del mismo Stuart Braithwaite, nunca hubiese existido sin la petición del director. Sin lugar a dudas, el cierre del larga duración sitúa a la banda en un terreno eufórico que no visitan a menudo, pero que completa el círculo de manera brillante, en todo el sentido de la palabra. 

Confabulando la épica de “The Fountain” (2006) con el desgarradora emocionalidad de ‘Les Revenants’ (2013), Mogwai logra construir una marca que reúne los aspectos fundamentales de la composición musical destinada al mundo cinematográfico. Excitantes progresiones de acordes, pasajes que desarrollan la incertidumbre propia del filme y piezas ancladas en la nostalgia sintética de los 80 con un hilo hacia lo contemporáneo se dan cita en “KIN”, que si bien no es su obra definitiva, espacio reservado para su catálogo clásico, es un disco que tiene la capacidad para retratar los estados de ánimo de la cinta en cuestión y que también, nos permite cerrar los ojos para dejarnos llevar por las películas que podemos crear en nuestra propia mente.        

Pablo Cerda

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