Misanthropy Pure

Misanthropy Pure
2008. Metal Blade

Mis hermosos noventas. Cuanto carisma y nostalgia por esos años de completa mística. Antes del buitreo mediático y definiciones forzadas, Florida forjaba a pulso un sonido de completa referencia para el universo subterráneo y una entonces confundida, escena norteamericana que pasaba por un atosigamiento casi enfermizo de adidas rock. Nombres como Poison The Well, Morning Again y nuestros analizados en esta crítica, Shai Hulud, aunaron las primerizas concepciones emocionales del hardcore metal o como quieran llamarlo, metalcore emotivo, una absolutista etiqueta que marcó un antes y después, para toda una generación, tanto de músicos como de oyentes.

Luego de un tedioso y extenso hiatus de 5 años, Shai Hulud expone una  vuelta romántica en todo sentido. Primero por el debut del nuevo cantante, Matt Mazalli, quien desarrolla una aguerrida perfomance, pero se nota demasiado que más que esmerarse por lograr sonar con esencia propia, intenta probarse el traje de Geert Van Der Velde. Esta tendencia no aminora el hecho de que el flamante frontman posea un timbre de temer, sólo que Shai Hulud siempre estuvo una cabeza arriba de todos por su frescura, sensación que no se evoca del todo, con este nuevo listado de odas al circle pit.

Remitámonos a lo positivo. Los puntales rítmicos Matt Fox y Matt Fletcher mantienen intacta esa capacidad de crear riffs técnicos con inyecciones de melodía y tintes casi progresivos, o sino, vivéncienlo en la thrash matemática ‘To Bear The Brunt of Many Blades’ –puro Voivod- o los adornos de ‘Misanthropy Pure’. Muchos trozos impares y velocidad para  extractos esperables, como ‘We Who Finish Last’ y ‘Venomspreader’, convencen de sobremanera.

Punto aparte para la producción. Lejos la más potente de toda la historia de los de Florida. Todo acá suena inmenso y parece que estuviéramos ante una orquestra del género, hecho que habla sumamente bien del rol de Matt Fox y Eric Rachel-Every Time I die, God Forbid- en la asesoría en estudio. Esperemos que Metal Blade haga una correcta gestión para situar a la banda en la posición que sólo por currículum, merecen sin apelación.

Lejos de la exuberancia de “A Profound Hatred of Man” o “Hearts Once Nourished With Hope And Compassion”, Shai Hulud dice presente con un disco que mantiene la estampa conocida y venerada por todos, pero que está por debajo de las gemas citadas anteriormente. Son pioneros y ellos saben que con un intento la mitad de iluminado, que sus exposiciones anteriores, pueden pasar por encima de la mayoría de sus pares actuales... y eso no tiene discusión. Oportuna instancia para debutar en Sudamérica, ¿no creen?

Francisco Reinoso Baltar
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