SOS

Millencolin - SOS

2019. Epitaph

Hay muchas cosas que uno, al menos, podría respetar de Millencolin. Puedes no enganchar con la evolución que el combo sueco ha ido construyendo desde esos imprescindibles monumentos de skate punk firmados en los cada vez más lejanos “Tiny Tunes” (1994) y “Life on a Plate” (1995), pero no es casualidad que Nikola, Mathias, Fredik y Erik lleven tanto tiempo juntos. Cada porrazo ha sido asumido en conjunto y con los aciertos ni hablar. “SOS” es justamente eso, un sincero testimonio de equilibrio para mantener este saludable presente.

Qué importante fue “True Brew” (2015) para hallar ese cometido. El grupo lucía rejuvenecido tras los shows conmemorativos de “Pennybridge Pioners” (2000) y todas las confusiones propias del período de “Machine 15” parecían, finalmente, haber sido dejadas de lado. Uno escucha la inicial ‘SOS’ con esos coros juveniles y la vibra up tempo tan arraigada en el Millencolin de estos años y solo queda dejarse llevar. Atrás queda la confusión e inseguridades del pasado, el mismo Nikola ha depurado su lente social al punto de intercalar metáforas y un fino sentido social como el escrito en ‘Yanny and Laurel’, track inspirado en el mentado desafío viral de moda y la estupidez reflejada en el orden de prioridades del hombre moderno.

También hay espacio para una simple y dinámica canción punk de amor como ‘Reach You’ y puede complementarse sin problema con la más política ‘Do You Wan't War´, otra bofetada con la escala valórica y norte del mundo actual; ‘Sour Days’ en su partida baja un cambio y trasluce el valido interés por el rock más oreja que el grupo ha ido metiendo en distintos niveles a partir de “Home From Home” y, obviamente, no podría ser mal visto el guiño a Bad Religion en la estructura  de ‘Trumpets & Poutine’.

Millencolin luce totalmente fortalecido en “SOS”. Más que abusar del auto plagio, aquí hay un plan real para aprovechar lo construido y seguir pavimentando el futuro. El recorrido adquirido con los años les ha dado una envidiable perspectiva poniéndolos al lado de sus pares generacionales aún pegados con tocar rápido sin prestar tanta atención al groove. Por ahora, Nikola y su tropa la tienen clara.

Francisco Reinoso

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