Marching Out

Marching Out
1985. Polydor

Tras su álbum debut de 1984, el impresionante "Rising Force" un disco instrumental con sólo dos temas cantados, el sueco Yngwie J. Malmsteen dejó ciertamente a todo el mundo impresionado y descolocado.

Lo de ocupar escalas de música clásica y llevarlas a guitarras con distorsión, ejecutándolas en un formato de rock, no era nuevo. Ritchie Blackmore de Deep Purple (y uno de los mayores ídolos de Yngwie), ya lo había echo, pero Malmsteen llevó el experimento al límite, tocando las escalas con una velocidad sobrehumana. Nadie entendÌa como sus dedos se podÌan mover con semejante velocidad sobre el diapasón de su guitarra. Era como una Paganini poseído tocando a mil por hora. Y así, con un sólo álbum, Yngwie J. Malmsteen sentó las bases definitivas del metal neo clásico, desde donde un ejército de bandas tomarían sus referencias después, como los finlandeses de Stratovarius por sólo citar un ejemplo.

Pero si "Rising Force" fue un impacto, "Marching Out" sólo vino a aumentar y a confirmar la tremenda calidad compositiva e interprestativa del sueco. Creo que hay consenso para afirmar que, sin duda este es su mejor trabajo, el que además nos presentaba un line-up excepcional, el que incluía a músicos que en su momento no eran conocidos, pero que poco tiempo después se convirtieron en rutilantes figuras del metal mundial, me refiero al extraordinario volcalista Jeff Scott Soto (Talisman, Eyes, JSS Band y mil proyectos más), al maestro de las teclas Jens Johannson (Dio, Stratovarius) y a su hermano, el contundente baterista Anders Johannson (Hammerfall).

En un disco de un nivel altísimo, donde no hay ningún track de relleno, es imposible no volver a alucinar una y otra vez con esos himnos instantáneos en que se convirtieron 'I'll see the light tonight' y 'I am a viking' (¡¡qué letra se despachó aquí el sueco!!), además de las inolvidables 'Anguish and fear', 'Donít let it end', 'On the run again' y las instrumentales 'Overture 1383' y 'Marching out', sólo por mencionar algunos de los temas de un álbum perfecto de principio a fin.

Si Yngwie estaba inspirado en la composición, también lo estaba en la ejecución, y las rítmicas y solos que grabó para este disco son impresionantes. Una verdadera lección enlatada en vinilo, ideal para que guitarristas aficionados y profesionales aprendieran unos cuantos arpegios. Su guitarra suena magnífica (en general el disco tiene una producción muy buena), cruda y agresiva, un sonido que tal vez, nunca volvió a capturar a ese nivel en ninguno de sus numerosos trabajos posteriores.

Una vez leí en una entrevista donde Yngwie contó que cuando aún estaba viviendo internado en un coservatorio de música clásica en Suecia, vio el video clip de 'Breaking the law' de Judas Priest en la TV, quedando literalmente 'loco' y fue ahí que decidió que quería convertirse en el mejor guitarrista de hard rock del mundo -Como ven, desde su adolescencia que este muchacho tuvo ejemplos de humildad- Pero como todo genio (y nadie puede negar que Yngwie no sea un genio de la guitarra), tiene un ego enorme y una personalidad excéntrica y explosiva... si han visto el ‘Videos from Hell’ de Pantera, hay una situación muy divertida donde los roadies de Pantera, que andaban con una cámara de video, se encuentran con el sueco y su novia en un ascensor de un hotel. Para molestarlo, le empiezan a ofrecer unas donuts; Yngwie estalla de ira y empieza a gritar como enajenado "I don't like fucking donuts!!!!" En esa secuencia queda claro que el tipo es muy mal genio y se ve y se siente asimismo como una especie de semi Dios intocable.

Coyunturas aparte, nadie puede negar que Yngwie ya se ganó con creces un lugar destacado en el firmamento de los más grande guitarristas de la historia del rock. Sin duda tiene su lugar asegurado, al lado de Jimi Hendrix, Jimmy Page, Keith Richards, Ritchie Blackmore, Eddie Van Halen, David Gilmour, Joe Satriani, Steve Vai y varios más.

Y "Marching out" es un tremendo y grandísimo disco para descubrirlo si nunca has sido fan de Yngwie, y para volver a disfrutar una y otra vez, si ya conoces de su hechicería técnica con las seis cuerdas. Sin duda Yngwie no se hace el sueco, “habla” hasta por los codos, pero lo hace con su guitarra.

Cristián Pavez

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