Dreaminder

Magaly Fields - Dreaminder

2018. Algorecords

El formato de powerdúo es quizás la modalidad más desafiante del rocanrol. Después de todo, la responsabilidad musical recae en dos personas, quienes deben encargarse de sobrellevar el peso sonoro y no dejar espacios vacíos o lugares desiertos en las canciones. Para las presentaciones, un error puede ser audible hasta en el último rincón y transformarse en fatal. Pero este formato entrega una actitud punk bastante propia, despojándose de todo o de casi todo y amarrando el adagio de ‘menos es más’. Si el powertrio ofrece rearmar los cimientos del rock, el powerdúo invita a desarmarlos.

De eso sabe de sobra Magaly Fields, conjunto chileno formado por Tomás Stewart (voz y guitarra) y Diego Cifuentes (voz y batería), que este año lanzaron su segunda obra: “Dreaminder”. El disco recoge la experiencia de un conjunto que, al igual que otros como Adelaida, ha solventado su evolución tocando y grabando fuera de Chile. Si en el debut con "Chromatic Days" (2014) arremetían con fuerza punk, ahora se encargan de ampliar el camino, matizando entre géneros, sin perder la garra punk. Trece canciones componen la placa, masterizada por JJ Golden -quien ha trabajado entre otros con el estadounidense Ty Segall. ‘MF Explodes’ da una fresca entrada con algunos sonidos cercanos al hip hop, que se cruzan de buena forma con las cuerdas y los tambores. Luego, ‘Fever’ se pasea entre el punk y algo de stoner, asomando con personalidad de hit.  Los crujidos noventeros están representados en ‘Transmission’  y la sicodelia del siglo XXI recae en ‘Killer shade’. ‘Deep Sur’ tiene un entretenido y bien trabajado entremedio con el canto rapeado de Bronko Yotte, que otorga nuevos elementos. Stewart, sin lucir en el canto, maneja líneas melódicas simples que funcionan bien entre los espacios de la guitarra y los ritmos de Cifuentes. ‘Purple eyes’ monta unos acordes limpios que luego se van endureciendo y ‘Rocket Love’ baja el telón con la fuerza necesaria que merecía el disco.

"Dreaminder" es un disco de exportación que bien podría estar en un stand en alguna tienda para melómanos en California. Con dos álbumes, Magaly Fields aparece como un conjunto que invita a ser descubierto. Si el primero fue una buena sorpresa, este trabajo te grita: Ojo con esta banda. Un disco destacado.

Juan Pablo Andrews

Contenido Relacionado