Sangre caliente

Los Rolling Ruanas

2018. M3 Music 

Cinco años ininterrumpidos lleva este cuarteto haciendo tributo a la música del interior del país, a la música campesina. Erróneamente se les rotula como los máximos exponentes de la carranga-rock, una suerte de hibrido que a la primera suena como una monstruosidad para ambos géneros. Lo cierto es que estos bogotanos desarrollan un extraordinario trabajo de cuerdas (guitarra, tiple, requinto) que explora en las raíces del auténtico “folk” patrio, con un cálido tratamiento de las voces. 

Este es el segundo álbum que nos ofrecen tras un exitoso debut titulado “La balada del carranguero” (2017). Antes de eso arrancaron con versiones de System of a Down y The Rolling Stones con filtro boyacense y se hicieron virales. De ser un chiste en YouTube pronto sus músicos aprovecharon el envión para sacar sus temas, hacer prensa y lanzarse a la carretera. Ni el reggaetón, ni el desdén de la radio comercial han podido con ellos.

La producción de esta obra estuvo a cargo de Mario Galeano (Ondatrópica, Frente Cumbiero) lo cual resulta una total sorpresa dados los antecedentes de este músico con las fusiones electro-caribe. El estilo de Los Rolling Ruanas mira hacía adentro, con los sonidos andinos como referente, con un repertorio donde letras, ejecución y carisma son sus máximos aliados. Este disco empleó herramientas análogas, y Galeano supo cómo capturar en bloque la magia de los cuatro interpretes. Es una grabación sobria, vintage pero con una pulcritud digna de apreciar. 

¿Y dónde está el rock? El enfoque de varios de los temas contiene armonías que se salen de los ritmos tradicionales, dejando ver las influencias de los interpretes. Por supuesto, algunas de esas influencias son el rock anglo de corte clásico, sin embargo acá no hay solos con guitarras eléctricas o baterías explotando en los coros. La interpretación respeta a los ancestros con un criterio amplio.  

Así, ‘Fan Django’ tiene un endemoniando juego de punteos, ‘Ficción’ es dueña de una melodía pegajosa, y ‘Al caer el sol’ es un sentido bolero que me evoca ir por una brumosa carretera. 

La canción que da título al álbum es especial. Es una de las memorables, de un tono bailable y embriagador conecta con nuestras raíces latinoamericanas. Por su parte el homenaje a los ciclistas que se hace en ‘Caballo de acero’ está chévere, al igual que ‘La edad primera’, donde dan ganas de quitarse o mejor, ponerse el sombrero. 

‘Patecumbia’ es la más carranguera y también la más divertida por su letra. ‘Rajaleña’ cautiva con las cuerdas tomando el peso. No obstante la participación de Rap Bang Club al final se siente forzada y me parece que malogró el tema. ‘Mr. Gringo’ es un western, ‘Ojos de serpiente’ es sentimiento puro y con ‘Huracán’ esos instrumentos de madera parecen tener más decibeles que los eléctricos. Todo termina con ‘Cordero manso’ de aires llaneros y la hipnótica ‘Quimeras’, seguramente la más hermosa de estas 13 melodías. 

Lejos de las formulas prefabricadas, del sol del caribe y el beat necesario para ser el número 1, los Rolling Ruanas han construido un lugar para la música de carne y hueso. “Sangre caliente” es de esos discos que como un documento me gustaría llevar a toda parte con el fin de mostrarles a propios y extraños a qué suena la música colombiana, la de sus pueblos humildes, no la de los Grammy con sus billones de descargas. 

Independiente de cuán familiarizado se esté con la carranga y las canciones tocadas por tipos de ruana y sombrero, dele un chance a Los Rolling Ruanas. Una experiencia diferente. 

Alejandro Bonilla Carvajal  

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