Live At The House Of Blues

Live At The House Of Blues
2008. Vagrant.

Entramos al tramo final del decenio y comienzan las especulaciones, sondeos y listas retrospectivas para seleccionar los actos imprescindibles de comienzos de siglo. Dentro de las cada vez más variopintas ramificaciones del punk (si es que aún podemos situarlos en ese rebaño), Thrice desarrolla un camino distante de la depuración incesante que acompaña a sus pares, además de perfeccionar un estándar estilístico sin muchos competidores, digno de reverencia. Escudados en el soporte absoluto de la tremenda saga “The Alchemy Index”, los jinetes de Orange County cierran otro ciclo más con “Live At The House Of Blues”, fehaciente destello de un set de entregas marcadas por la excelencia y el rechazo lapidario a los planteos continuistas.

Fragmentado en una porción audiovisual y dos capítulos en audio, extraídos de un concierto en el tradicional House of Blues (Anaheim, California), Thrice agasaja a sus adeptos con una majestuosa selección de la plenitud de su catálogo. Veinticinco canciones que remiten desde los cojonudos días de “The Illusion of Safety” a la descollante autonomía del diamante conceptual de cuatro trazos “The Alchemy Index”.

La presentación es lisa y llanamente perfecta. Un bocado que puede ser degustado por el adicto acérrimo de toda la carrera de la banda o incluso el fan casual. De una entrada acústica para ‘The Lion and The Wolf’ a esa patada en la sien que codifica ‘Firebreather’, señales claras de la intensidad sin pausa que ofrece el cuarteto gracias a su inmensa iconografía.

Los ángulos de las cámaras, el sonido y juego de luces colaboran en demasía para ver este show como una patada en los huevos a cualquiera que ose estigmatizar al conjunto californiano como otro refrito post hardcore. Un océano de disímiles posturas y estilos que tienen dentro de su artillería, el tramado electrónico de la fina y emotiva ‘Digital Sea’, el toque celestial que impone Dustin Kensrue durante el reposo cósmico de ‘Open Water’ o la muralla post rock de ‘Of Dust And Nations’.

Aunque la primera parte enfatiza en demasía la faceta experimental de Thrice, todo se nivela con los poderosos andamios de la época pre “Vheissu”. Tremendas versiones para ‘Stare At The Sun’, ‘Deadbolt’ y ‘Cold Cash For Colder Hearts’, enrostran como un grupo de actitud camaleónica puede respetar la esencia de todas sus mutaciones artísticas sin dificultades y salir airoso en el escenario.

Agregando una selección de entrevistas realizadas a los miembros, quienes responden las distintas interrogantes que los fans hicieron llegar por la red, este trabajo agrega un plus de cercanía necesario para redondear una completísima entrega. Thrice sigue con su fórmula ganadora, obtuvieron una selección de material atemporal y se mantienen un paso arriba de toda su generación. Tremendos.

Francisco Reinoso Baltar
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