Libro

Libro

2013. Plaza Independencia Música

Ninguno de los discos solistas de Jorge González ha sido deslumbrante. Desde su debut homónimo de 1993, el cronista del desamparo ha firmado trabajos de alto vuelo, pero nada que empate lo hecho por Los Prisioneros. Sin embargo, los cuatro primeros títulos del sanmiguelino, pese a ser muy distintos entre sí, coinciden en una cualidad: maduran muy bien. Con el paso de los años, canciones como 'Esas mañanas', 'Cuánto aguanta un niño' o 'Me pagan por rebelde' adquirieron –y adquieren- cada vez más personalidad. No es que González tenga una varita mágica: a la segunda etapa de Los Prisioneros le espera una vejez poco digna. El fenómeno se remite a su producción personal.

“Libro” continúa esa tendencia. El quinto disco del emblemático cantautor, de factura modesta y sonido hogareño, aparece mundano en aproximaciones iniciales. En exceso íntimo para quien no se interese en las confesiones personales de González, la única figura del rock chileno cuya vida alimenta ruidosos cotorreos, chimuchina que ha llenado páginas de diarios y hasta libros. El pudor aflora en las revisiones iniciales de esa carta abierta llamada 'Hijo amado', que habla sobre la distancia que lo separa de su retoño que vive en España, o del relato basado en 'Sexual healing' de Marvin Gaye que propone 'Curación', acerca de las necesidades sexuales que acarrea su nueva soltería. Porque Jorge González está separado de su mujer, y es imposible concebir “Libro” sin ese farandulero dato de por medio. Citando otra vez a Gaye, éste es su propio 'Here, my dear'.

Cuando el rubor de escucharlo abandona las mejillas, la belleza de sus composiciones se deja apreciar. Salta a la vista. Todos los clichés sobre González y su facultad para expresar el desamor mejor que nadie son ciertos (si queda algún incrédulo, que escuche 'Es muy tarde'). El tipo ni siquiera debe esforzarse: derrama sabiduría. En sus canciones, como ya es norma, se esconden frases tan simples como abismalmente profundas. “A veces no basta con el verdadero amor”, se da cuenta en 'Yo no estoy en condiciones'; “nunca debiste confiar tu corazón en alguien más”, reflexiona en el diálogo interno de 'Ámate'. Y no, “Libro” tampoco es un disco deslumbrante, pero sí logra conmover hasta perturbar. Lo más seguro es que en diez años más suene aun mejor.

Andrés Panes
 

 

 

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