Deja de matar tu karma

Las 3 Marias - Deja de matar tu karma

2018. Independiente

Desde el under santiaguino, Las 3 Marías comenzaron a fraguar una propuesta experimental y vanguardista que poco a poco comenzó a dar forma a lo que es su disco debut. “Deja de matar tu karma” es un trabajo inquietante, abstracto y a ratos tenebroso, que se aleja de cualquier canon para construir su propia y única sonoridad. Los hermanos Esteban y Diego Cabezas, más Raúl Guzmán, forman este trío catalogado como “folk violento”, aunque la aproximación es mezquina y hasta algo engañosa. Inspirados en el ruido de At The Drive-In, Sonic Youth y Shogún, de estas bandas extraen la oscuridad y la instrumentalidad descollante para construir canciones desquiciadas, místicas y fulgorosas, que se van alternando por largos minutos, en un ejercicio –al escuchar el disco completo– que puede llegar a ser cansador.

No es fácil escuchar a Las 3 Marías, pero una vez puesto es difícil soltarlo. Son tan interesantes y únicos los quiebres de melodías y la forma en que van deconstruyendo el formato canción, que la expectativa aumenta y uno espera la siguiente, a pesar de su intensidad. El ritual comienza con una intro que da paso a ‘Superpoderes’, donde la genética hace lo suyo y Esteban, encargado de las voces y el bombo legüero, saca su canto grave y cavernoso que no es otro que el de su tío Carlos Cabezas (de Electrodomésticos). Guzmán, con su guitarra eléctrica llena de efectos, complementa el trance en el que envuelve la guitarra acústica, que cumple la función de hipnosis y que se expande a la instrumental ‘Fuiste’, con un ritmo que va y viene por siete minutos en una especie de ilusión sonora chamánica. ‘De la bestia’ es un noise que decanta en un lamento casi parriano. Su pegada con la virulenta ‘Mi niña 2’ hace entender la referencia de lo del “folk violento”, aunque tanto la guitarra acústica como el bombo parecen más bien alejarse de esa tradición y acercarse al vértigo melódico de The Mars Volta, con Esteban vomitando la letra y Guzmán usando todos los efectos posibles en la guitarra.

“Deja de matar tu karma” –producido por Marcelo “Miopec” Peña –ex Tobías Alcayota– se va entretejiendo entre canciones más calmas y cadenciosas –pero igualmente oscuras– como ‘Caer’, ‘Plegaria’ o ‘Sal’ (donde además se deja percibir mejor la escuela de Electrodomésticos), a otras donde la intensidad y el ruido lo son todo, como ‘LMM’, ‘Coronación’ y ‘Matematrix’, esta última contando con la gran colaboración de Claudio Fernández, el histórico vocalista de Supersordo, banda seminal en cuanto a ruido y furia se hable en estas tierras. Un sonido único, exploratorio, vehemente, con la misión de no parecerse a nada (el karma de sus compositores). Una interesante propuesta que dejó el 2018 y esperamos que este año se pueda complementar en vivo, donde, según cuentan sus protagonistas, también se vive una experiencia al límite.

César Tudela

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