Resiste

La Sociedad de la Sombrilla

2018. Independiente 

El juego parece haber terminado para esos niños que debutaron unos años atrás con un EP significativamente llamado “Mamá, mira lo que hice”. El grupo que se escucha en este álbum esquiva los caprichos de unos malcriados y nos entrega rock duro, con guiños al alternativo de los noventa mientras va con pasos ebrios bajo el efecto de Black Sabbath.

La Sociedad de la Sombrilla es un trío en el papel y un cuarteto en el escenario. Básicamente sus letras exponen la inconformidad de unos tipos entrando en sus veintes que apelan a una sólida estructura instrumental, plagada de ganchos y con un claro sentido rítmico. Los nueve cortes del álbum se distinguen con facilidad, tienen un norte, sin mayores florituras ni experimentos. 

La lozanía de estos músicos no es un hecho menor. En tiempos que la juventud pareciese diluirse entre el hip-hop de supermercado y la electrónica pastiche, estos tipos arrojan una red de riffs que les han permitido pescar a un buen número de fans de su misma edad o más jóvenes. No es una propuesta novedosa en términos de estilo, sin embargo la calidad de las composiciones los pone a la altura de números como Tappan, Alfonso Espriella y Oh’laville, allí donde hay una ejecución depurada. 

El progreso de La Sociedad de la Sombrilla es notorio. Los temas iniciales, ‘Resiste’ y ‘Caer’, son hechos para subir el volumen. Mientras ‘Paisaje’ es una extraordinaria canción en la que se funden sintetizadores y guitarras con la vocal ejerciendo de mantra… ciertamente te eleva.

La crítica no se podía quedar al margen y en ‘Plasticidad’ ellos se encargan de hablar de artificialidad, moda y mediocridad. Por su parte ‘Reaccionar’ tiene un comienzo que recuerda al Alice In Chains de su primera etapa, pero pronto la banda cae en algo más funk y con onda stoner. Por esta misma ruta nos conduce ‘Devoción’, con cierto vértigo en su desenlace. 

‘Ego’ es uno de los temas que cierra el disco; acordes gruesos y voces dobladas crean algo notorio. Este sencillo probablemente es la síntesis de esta producción hecha en Audiobit Studios con la producción de Santiago Uribe. 

Grata sorpresa nos da La Sociedad de la Sombrilla. El rodaje por bares y festivales además del constante ensayo exponen a una banda madura. Poco que cuestionar a unos músicos con intenciones claras. Su próximo capítulo musical deberá escribirse con mayúsculas. 

Alejandro Bonilla Carvajal 

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