Corte elegante

La Brígida Orquesta - Corte elegante

2018. Potoco Discos

Con tan solo un año de vida, y un EP homónimo bajo el brazo, La Brígida Orquesta remeció la escena de nuestra música popular gracias a su híbrida propuesta, que mezcla lo pulcro y análogo de una big band con la calle y los valores marginales del rap. Con Gabo Paillao como director de orquesta –de amplio prontuario en La Conchalí Big Band y Como Asesinar A Felipes– y en complicidad con el emcí Matiah Chinaski (Mente Sabia Crú, Salvaje Nostalgia), forjaron un sonido completamente novedoso. Si bien puede linkearse con facilidad con los nuevos rumbos que el rap californiano ha desarrollado al hacerlo dialogar con el jazz (con Kendric Lamar, Flying Lotus o Anderson .Paak como referentes), lo de La Brígida adquiere una personalidad sónica única, ya que lo que hicieron Gabo y Matiah es manipular las escalas jazzeras para que se conviertan en bases raperas. Acá es el incansable beat del rap el corazón de toda la música, no hay duda alguna, el que domina al ensamble de siete vientos –trombones, saxofones y trompetas–, al tándem rítmico de la batería de Felipe Salas (CAF) y el bajo de Tomás Alud, y por supuesto, el teclado Hammond de Paillao.

“Corte elegante” es entonces una mezcla fresca de ese imaginario al que Paillao llama “la orquesta rapera”, o lo que Chinaski, con más filo entre sus palabras, traduce como “la idea de tratar de quitarle la música elitista a las élites y ponerla a disposición de todos”. Compuesto y ensayado durante tres meses, y grabado en vivo en Estudios del Sur, el resultado es un disco contínuo, que inicia con ‘Intro’ y ‘Corte elegante’, un manifiesto donde Chinaski luce su mejor pluma y entrega la mejor definición de la banda: “Tomamos el viento y le damos forma / Usamos los golpes para dar satisfacción”, además de expresar el descontento de ejercicio como la de estas palabras (“No nos cae bien la policia musical / Reglas hay muchas, y ya no queremos más”). La música es una fuerza compleja y lúdica. Es el beat de código suburbano que espera el paciete apuro del rap, que llega de forma elegante pero piante, desde la gargante de uno de los MCs nacionales con mayor proyección, ya que su lenguaje se ha nutrido de diversos ritmos y su hambre de aprendizaje, como ha declarado en entrevistas, es la un verdadero cultor de las palabras.

El álbum es, para intentar describirlo en una frase, una colección de beats hechos de sueños, de calle, de poesía, de elegancia, de locura. Pese a todo, el viaje no es mareador, ya que las realidades que dibuja Chinaski con su poesía cotidiana amortiguan –en algunos pasajes– los arreglos con tinte jazz, que fluyen de los dedos de Paillao, tras años de enseñanza en la escuela popular Conchalí Big Band. De ahí los arreglos sincopados a lo Thelonious Monk o Keith Jarrett que se cuelan de vez en vez. En ‘No hay apuro’, la melodía es casi cinematográfica, mientras Chinaski rapea con cautela pero seguro. En cambio, en ‘Si te busca’, la experiencia cambia, el rap es melancólico en una balada en piano y con un solo de trombón, en una de las experiencias sonoras más bonitas, aterrorizantes y artísticas del disco, que se cuadra con ‘Balada para un caminante’, una canción perdida entre Pettinellis y Solo Di Medina.

Lo que está realizando La Brígida Orquesta es expandir los límites de la fusión musical, y crear un entramado sonoro que no solo es único, sino también lleno de personalidad. Es curioso cómo Gabo Paillao logró crear la orquesta rapera, donde el espíritu en crear beat y groove de la música urbana es el soporte de toda la banda, y donde las otras músicas se ponen al servicio de aquello. Eso sí, con toda la artillería de cañerías, cuerdas, tambores y teclas, y un rapero único que también ha comprendido que el nuevo rap no es solo una metralleta de rimas, sino un juego del lenguaje con ritmo. Algo elegante pero piante.

César Tudela

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