Smoke Ring For My Halo

Smoke Ring For My Halo

2011. Matador

 

Uno de los artistas de la música alternativa estadounidense, más llamativos de los últimos años, es, innegablemente, el cantante, compositor y guitarrista, Kurt Vile, quien en 2011, lanzó su celebrado cuarto álbum, motivo de este comentario.

 

Con un poco más de 30 años, el idiosincrático músico, ha sabido forjar y elevar, una voz propia en la actual escena del país norteamericano, prácticamente, sin puntos bajos en su corta, pero decidora discografía que inauguró en 2008, con “Constant Hitmaker”.

 

No hay duda, que en este proceso, su incorporación en el sello Matador en 2009 y los elogiosos comentarios de los integrantes de Sonic Youth de su álbum anterior “Childish Prodigy”, ayudaron, enormemente, a que su posición y popularidad crecieran, pero siempre como un artista de bajo perfil.

 

“Smoke Ring For My Halo”, está integrado por diez canciones que, a grandes rasgos, relucen por sus elaboradas y conmovedoras melodías vocales; la simpleza acústica de los temas, pero arregladas con numerosos elementos sonoros, que enriquecen y le entregan mayor profundidad al resultado final.

 

Las influencias, aunque en la mayoría de los casos odiosas e imprecisas, nos llevan irreductiblemente, a clásicos de su lengua, como Syd Barrett, Nick Drake, Bob Dylan y Lou Reed, sólo por nombrar a sus antecesores. Digo esto, porque, obviamente, hay otros importantes canta-autores o grupos contemporáneos, que también podrían relacionarse, de algún u otro modo, con Vile.

 

Desde el inicio con “Baby’s Arms”, hasta el cierre con “Ghost Town”, la sensibilidad del autor se hace presente con potencia, en canciones espesas, que llaman al asombro. Líneas de guitarra simples pero penetrantes, una voz nasal muy particular y sobre todo, la manera que tiene de articular la melodía. Una especie de psicodelia folk de esta década.

 

Los puntos altos, son varios. “Puppet To The Man" es convincente, un buen tema de rock, con riffs, punteos y una banda tocando a todo. Sin embargo, la melodía de la voz, es la herramienta esencial de su trabajo en la mayoría de los temas. Eso sucede en “On Tour”, por ejemplo. Un tema de pop lisérgico de escuela. La voz de Vile, nada en bases de piano y varias guitarras acústicas y eléctricas.

 

“Society is My Name” y “Runners Up”, son modelos contrapuestas de la visión musical del cantante. La primera es más rockera y con múltiples elementos sonoros, mientras que la segunda, es una pieza de crudeza acústica, con sabor a acid folk de E.E.U.U.

 

“Peeping Tomboy”, sigue en el mismo tono melancólico de la anterior, pero es aún más directa y desnuda, sólo con una guitarra acústica. La melodía es evocativa, los acordes de guitarra también y la letra posee gran ingenio poético. “I don't want to change but I don't want to stay the same/ I don't want to go but I'm running/ I don't want to work but I don't want to sit around all day frowning”.

 

“Smoke Ring For My Halo”, la canción, y “Ghost Town”, son tan buenas como lo mejor del disco.  Excelentes composiciones, que emocionan, hacen pensar y que tienen un sentido e identidad musical definido. Un trabajo que atrapa y que no se puede dejar de escuchar por su naturalidad y belleza.

 

Héctor Aravena A.

 

 

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